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Fieles retiran ídolo de inspiración ocultista en catedral de Australia

– A pesar de la oposición masiva de católicos y de las evidencias sobre el carácter esotérico de la figura, el obispo de la diócesis permitió su permanencia; tres hombres desconocidos decidieron retirarla por su cuenta.

Fieles retiran idolo de inspiracion ocultista en catedral de Australia

«obra de arte» de inspiración ocultista en la Catedral de Bendigo

(CATOLIN). – Una figura escultórica inspirada abiertamente en el ocultismo y las cartas del tarot fue retirada por tres desconocidos de la Catedral del Sagrado Corazón, en la diócesis de Sandhurst, Australia, tras semanas de escándalo y reclamos de fieles católicos. La obra, parte de una exposición titulada “Los Bastos”, fue creada por el artista Ben Wrigley, quien reconoció que su inspiración proviene de prácticas esotéricas, la filosofía de la «Gran Obra» y herramientas como la meditación mágica, la Cábala Hermética y el tarot.

La escultura, denominada Varita de Trascendencia N.º 4, representaba a un ser andrógino cubierto por un velo transparente, con cinco llamas que remiten simbólicamente a las Llagas de Cristo, pero reinterpretadas desde una visión mística pagana. En palabras del artista, esta figura es la culminación de una peregrinación pagana por cinco lugares simbólicos de Bendigo, cada uno representando una etapa de la vida humana.

A pesar de que el contenido y los simbolismos de la obra —como el gesto “como es arriba, es abajo”, la figura andrógina, el Tercer Ojo y las alusiones a Baphomet— fueron señalados por los fieles como contrarios a la fe católica, el obispo Shane Mackinlay no accedió a retirarla. La diócesis respondió a las múltiples quejas con un comunicado en el que aclaraba que ciertos textos problemáticos fueron eliminados del sitio web del proyecto, aunque no se desautorizó la exposición ni se consideró su retiro.

Frente a la pasividad del obispo y el silencio de la diócesis, tres hombres no identificados retiraron la estatua durante la última semana. Una imagen difundida en redes sociales muestra el lugar donde se encontraba la escultura, con la base de arcilla, la vitrina transparente y el cartel informativo aún presentes, pero sin la figura.

Ben Wrigley, el artista, confirmó el retiro de su obra mediante una publicación en Instagram y calificó la acción como una “transgresión espiritual” que, según él, viola el octavo mandamiento. En su interpretación, la figura robada representaba “el paso del ser burdo al ser iluminado” y esperaba que su instalación “resonara en el espacio sagrado de la catedral”.

La controversia ha puesto en entredicho el criterio del obispo McKinlay y su equipo al permitir una exposición que no sólo no representa la fe católica, sino que abiertamente se nutre del ocultismo y de una cosmovisión incompatible con el Evangelio. Hasta el momento, la diócesis de Sandhurst no ha emitido ningún pronunciamiento oficial tras la desaparición de la escultura.

Católicos de la región y de otras partes del mundo han comparado el acto de los tres hombres con los gestos históricos de santos como San Bonifacio, quien en el siglo VIII taló el Roble de Donar para mostrar la superioridad del cristianismo frente a los cultos paganos. “Es reconfortante saber que todavía hay fieles que no están dispuestos a permitir que los templos sean profanados”, expresó un líder laico local.

La polémica deja abierta una interrogante fundamental: ¿cómo es posible que un obispo católico permita que una imagen con símbolos ocultistas, referida incluso como una varita de bruja, sea colocada dentro de un templo consagrado al Sagrado Corazón de Jesús?

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