¡Sí está aquí! 100 años del 31 de julio de 1926, cuando se suspendió el culto en México
– La Barca en la Red

Imagen referencial. Foto por: Cathopic
(CATOLIN).– Hoy todo el país está recordando el cierre de los templos y el inicio de la persecución religiosa, persecución que sigue hasta nuestros días en diferentes niveles, contra la verdadera y única Iglesia de Dios: la Iglesia Católica.
Hace 100 años, el pueblo de México protagonizó una de las epopeyas más grandes y, al mismo tiempo, más silenciadas de nuestra historia: la Guerra Cristera.
Miles de católicos, al grito unísono de ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva México!, dejaron sus hogares, sus familias y todo cuanto tenían para entregarse al martirio.
Miles dieron testimonio cristiano al derramar su sangre y perdonaron a sus verdugos, después de sufrir humillaciones, torturas inhumanas y un profundo odio contra la fe. Muchos más, en libertad de conciencia y por amor a Cristo, y en medio del contexto histórico y traumático que representó la Revolución Mexicana, se levantaron en armas, no para hacer la guerra, sino para defender sus iglesias: hombres, mujeres y niños, armados con palos, piedras e incluso chiles.
Hasta el día de hoy continúa el debate sobre su actuar. Unos condenan el uso de la violencia; otros, amparados por el derecho canónico, que contempla la doctrina de la guerra justa, justifican el levantamiento. Lo cierto es que el pueblo, en gran parte abandonado por sus pastores, hizo lo mejor que pudo en medio de su contexto y de la preparación que tenía. También es cierto que, sin esa resistencia, la fe en México habría sido aniquilada por la masonería.
Muchos miles más ayudaron con la oración, el apoyo de víveres, la entrega de municiones, la correspondencia y otras muchas formas de servicio.
Fue un 31 de julio de 1926 cuando, después de más de 400 años de que la fe había sido traída a esta tierra hoy llamada México, se suspendió el culto público. Se expulsaba a Cristo de su casa, se le perseguía como a un delincuente y se buscaba terminar con Él.
El 31 de julio, miles de personas, e incluso desde días antes, asistían a confesarse para poner en paz sus conciencias. Quienes vivían en amasiato se casaban y muchos buscaban recibir el bautismo.
La noche del 31 de julio fue una noche oscura, triste y desoladora. Las iglesias no podían cerrarse por la enorme cantidad de personas que se aglomeraban en sus naves y atrios. Los sacerdotes, con la voz entrecortada y sin comprender del todo lo que sucedía, celebraron la Santa Misa, se quitaron sus vestiduras litúrgicas y consumieron la Eucaristía para evitar que fuera profanada.
Al día siguiente, en varias iglesias del país apareció en los sagrarios una banda que decía: «No está aquí». Cristo se había ido de su casa; había sido expulsado. El pueblo quedaba huérfano.
Estos acontecimientos, junto con muchos actos de violencia ocurridos durante 1926, y al ver que la resistencia pacífica de millones de mexicanos era ignorada por el duro corazón del presidente Plutarco Elías Calles, desembocaron en enero de 1927 en lo que hoy conocemos como la Guerra Cristera.
Las propiedades de la Iglesia fueron cobardemente saqueadas, convertidas en establos, caballerizas y cuarteles militares. Hasta hoy, pocos saben que muchos de los templos, en última instancia, siguen perteneciendo al gobierno, que nunca devolvió en su totalidad sus bienes a la Iglesia.
Al conocer un poco de las pinceladas de nuestra historia, con sus luces y sombras, en 2020, en CATOLIN, empezamos a promover la iniciativa «Sí está aquí», como respuesta a aquel mensaje que se colocaba en los sagrarios del país para anunciar que Jesús Sacramentado ya no estaba allí.
«Sí está aquí» tiene el propósito de conmemorar no solo este año, en que se cumplen 100 años de la persecución religiosa, sino todos los años. Busca que los católicos no olviden que nuestro pueblo fue y sigue siendo perseguido por profesar su fe; recordar que Jesús realmente está presente en el Santísimo Sacramento y manifestar públicamente nuestro amor a Cristo Rey.
Por ello, desde hace varios años, durante la noche del 31 de julio al 1 de agosto, oramos en diferentes puntos, ante los sagrarios, en las iglesias y también en nuestros hogares, para recordar que hace 100 años el pueblo fiel de Dios no se dejó detener por la hora de la noche, la distancia o las circunstancias. Acudió a los pies de Cristo para dar testimonio de su fe.
Nosotros, hoy, en medio de nuestras comodidades y de una aparente paz, no podemos permitirnos olvidar este día. Aunque sea una hora, dediquémosla al Señor presente en el Sagrario.
«Sí está aquí» es un recordatorio para todos los mexicanos; es nuestro grano de arena para proclamar que, si algún día fuera necesario, nosotros también queremos seguir el ejemplo de los mártires cristeros: vivir una fe de entrega, oración, perdón y disposición a dar la vida por Cristo Rey.
Este año las parroquias del decanato centro de Xalapa se suman a está inciaitiva para la goria de Dios.
¡Viva Cristo Rey!
¡Viva la Virgen de Guadalupe!
¡Viva México!
Y, como decían los carteles de aquella época:
¡SOLO DIOS NO MUERE!
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Te amo Jesús puedes contar conmigo,
no quiero bajarme de la barca,
y tampoco te quiero despertar,
en ella duerme,
me basta saber que Tú estas aquí

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




