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Exorcistas responden a publicación de L’Osservatore Romano que cuestiona la presencia del diablo en el Génesis

– La Asociación Internacional de Exorcistas rechaza un artículo publicado en Donne Chiesa Mondo y sostiene que su interpretación contradice la enseñanza del Catecismo, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia sobre Satanás y el pecado original.

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(CATOLIN). – La Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) publicó una respuesta oficial a un artículo aparecido en Donne Chiesa Mondo, suplemento mensual de L’Osservatore Romano, en el que la biblista Marinella Perroni sostiene que el relato de la Caída en el libro del Génesis no presenta al diablo como protagonista ni a una fuerza maligna que someta al ser humano.

Para la AIE, el debate no se limita a la identificación de la serpiente con Satanás, sino que afecta directamente a la manera en que deben interpretarse las Sagradas Escrituras. La asociación considera que el planteamiento expuesto en el artículo cuestiona la inspiración divina de los textos bíblicos, el papel del Magisterio de la Iglesia en su interpretación y el consenso mantenido por los Padres de la Iglesia a lo largo de la tradición cristiana.

El artículo, titulado «La serpiente, la mujer y el fruto. ¿Y Satanás?», fue publicado en la edición de julio de 2026 de Donne Chiesa Mondo. En él, Marinella Perroni presenta el jardín del Edén como una metáfora sobre el origen de la vida humana y describe el relato de la Caída como un antiguo mito religioso. Asimismo, sostiene que la identificación de la serpiente con Satanás surgió posteriormente dentro del desarrollo de la tradición bíblica y no forma parte del texto original del Génesis.

La autora también interpreta la figura de Eva desde una perspectiva distinta a la lectura tradicional. Según su planteamiento, la primera mujer no actúa cediendo a una tentación, sino ejerciendo la libertad de explorar el conocimiento y cuestionar sus límites. Finalmente, atribuye la interpretación clásica del relato bíblico a una visión patriarcal que, a su juicio, habría condicionado la comprensión de la diferencia entre el hombre y la mujer.

Frente a estas afirmaciones, la Asociación Internacional de Exorcistas publicó una catequesis elaborada por monseñor Raffaello Martinelli, obispo emérito de Frascati y colaborador durante años de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe bajo el cardenal Joseph Ratzinger. Martinelli participó además en la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica de 1992.

La catequesis expone de manera sistemática la doctrina católica sobre la existencia y la acción de Satanás. Entre los temas desarrollados se encuentran la identidad del diablo, su actuación en la historia de la salvación, la victoria de Cristo sobre el maligno, las razones por las que Dios permite su acción, el modo en que los cristianos combaten las tentaciones y el significado del ministerio del exorcismo.

Como fundamento de su argumentación, Martinelli cita el número 391 del Catecismo de la Iglesia Católica, donde se enseña que detrás de la desobediencia de Adán y Eva existe un ángel caído que la Escritura y la Tradición identifican como Satán o el diablo. Esa enseñanza, recuerda, se apoya también en la definición del Concilio IV de Letrán, que afirma que el diablo y los demás demonios fueron creados buenos por Dios, pero se hicieron malos por decisión propia.

Diversos teólogos y especialistas en Sagrada Escritura consultados consideran que varias de las afirmaciones del artículo resultan incompatibles con la doctrina católica. Entre ellas mencionan la reducción del Génesis a un relato mítico sin dimensión histórico-salvífica y la negación de la presencia del diablo en el episodio de la Caída, posiciones que, señalan, contradicen tanto el Catecismo como documentos de la Pontificia Comisión Bíblica y la encíclica Humani Generis.

Los expertos reconocen que el nombre «Satanás» no aparece explícitamente en el capítulo tercero del Génesis. Sin embargo, sostienen que la interpretación católica exige leer ese pasaje a la luz del conjunto de la Revelación, la Tradición viva de la Iglesia y el Magisterio. Desde esa perspectiva, afirman que la «serpiente antigua» mencionada en el Apocalipsis es identificada expresamente con el diablo y Satanás.

Asimismo, los especialistas señalan que el artículo omite referencias bíblicas consideradas fundamentales para la doctrina del pecado original, como Romanos 5, donde san Pablo enseña que el pecado entró en el mundo por un solo hombre, así como otros pasajes utilizados tradicionalmente por la Iglesia para explicar el relato de la Caída.

A este debate se sumó también el dominico Riccardo Barile, quien defendió que la interpretación de la Escritura debe realizarse conforme a la enseñanza del Catecismo y a la tradición litúrgica de la Iglesia. Recordó que el propio Rito de los Exorcismos identifica al demonio con la «serpiente antigua», tanto en las oraciones dirigidas a Dios como en las fórmulas utilizadas por el exorcista durante el rito.

Barile planteó además un interrogante sobre las consecuencias prácticas de negar esa identificación: si la serpiente del Génesis no representa al diablo, preguntó, ¿contra quién actúa realmente el exorcismo cuando la Iglesia ordena al maligno abandonar a la persona poseída?

La Asociación Internacional de Exorcistas concluye su respuesta reiterando la enseñanza del Catecismo sobre el exorcismo, definido como una antigua forma de oración mediante la cual la Iglesia combate el poder del diablo. Asimismo, recuerda que el exorcismo solemne solo puede ser realizado con autorización del obispo y después de verificar cuidadosamente que se trata de una verdadera acción del maligno y no de una enfermedad de origen psicológico o médico.

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