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Sacerdote denuncia financiamiento de algunas instituciones de la Iglesia a medios anticatólicos

– El Padre Francisco José Delgado Martín acusa al portal de mantener vínculos publicitarios y de colaboración con diversas instituciones católicas mientras difunde contenidos que cuestionan abiertamente la doctrina de la Iglesia

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Captura de Pantalla del artículo publicado en Infocatólica

(CATOLIN). -El sacerdote Francisco José Delgado Martín publicó un artículo de opinión en el que cuestiona la relación entre el portal español Religión Digital y diversas instituciones vinculadas con la Iglesia católica. En su texto, el presbítero sostiene que el medio recibe publicidad, apoyo o colaboración de entidades eclesiales mientras publica contenidos contrarios a la doctrina católica.

Delgado Martín centra especialmente su atención en las tarifas publicitarias que, afirma, aparecen en el propio portal, así como en la presencia de instituciones como universidades pontificias, congregaciones religiosas, editoriales y organizaciones católicas entre los anunciantes o colaboradores. A partir de ello, plantea interrogantes sobre el destino de los recursos aportados por dichas instituciones y sobre la conveniencia de financiar a un medio cuya línea editorial es abiertamente crítica con determinadas enseñanzas de la Iglesia.

El texto que reproducimos a continuación corresponde íntegramente al artículo de opinión publicado por el padre Francisco José Delgado Martín.

En CATOLIN consideramos importante hacer eco de este planteamiento para que también sea conocido en México y en el resto del continente americano. El objetivo es abrir la reflexión sobre el uso de recursos de instituciones católicas y evitar que, sin conocimiento de los fieles, puedan reproducirse en nuestros países situaciones similares a las que aquí se denuncian.

a continuación, el artículo del Pbro. José Delgado.

¿Dinero de la Iglesia para el anticatolicismo?

Los que me conocen saben bien de lo que voy a hablar, porque es un tema recurrente, tanto en este blog como en el canal de La Sacristía de La Vendée. Sí, se trata de la extraña alianza entre el portal estrella del progresismo eclesial más rancio y algunas de las más respetables instituciones eclesiales españolas.

Hace un par de décadas, Religión Digital era un portal que contaba con perfiles de todo tipo. Ahí estaban desde Francisco José Fernández de La Cigoña o nuestro Luis Fernando Pérez Bustamante hasta el sacerdote homosexual, ya fallecido, José Mantero. Con el tiempo, se fue imponiendo la línea de su director, el excura José Manuel Vidal y su compañero, también de estirpe levítica, Jesús Bastante. Entre sus figuras centrales quedaron Xabier Pikaza, Juan Masiá, José Arregi, Torres Queiruga, Antonio Piñero y demás momias del progresismo eclesial patrio.

En alguno de los artículos que hemos publicado, alertábamos de que este portal tenía una presencia sorprendente de patrocinios de entidades eclesiales. Es difícil saber a cuánto asciende el pago por esa publicidad, aunque en la misma web encontramos sus tarifasY no hablamos precisamente de calderilla: la web ofrece banners desde 400 hasta 2.000 euros mensuales y patrocinios de secciones desde 20.000 euros al año, más IVA. Estas tarifas, a primera vista, resultan llamativamente elevadas para un medio de estas características.

Porque, no nos engañemos, el progresismo eclesial no es, precisamente, un fenómeno de masas. Juanjo Romero suele presentar cada año un resumen de las cifras del mundillo informativo religioso español que no deja lugar a muchas dudas. Religión Digital está a una distancia considerable de los medios católicos más leídos y, según los datos de 2025, la diferencia entre las publicaciones católicas y las progresistas no hace sino aumentar. Eso sí, quizá sus lectores no sean tantos, pero algunos deben de ser bastante importantes, porque no dejan de recibir entrevistas de los principales jerarcas eclesiásticos, especialmente los que parecen proponerse a sí mismos para puestos más importantes.

¿Por qué vuelvo otra vez sobre este tema? Pues porque me he encontrado un artículo de reciente publicación y me ha parecido que tenía que compartir la desagradable sensación que he experimentado al leerlo. El artículo es un catálogo de los tópicos más manidos contra la doctrina de la Iglesia sobre la homosexualidad. El autor, un tal José Melero Pérez, que escribe con ese inconfundible tono de cura renegado que tantos frutos ha dado al periodismo religioso español, se despacha con frases como: «La Iglesia no permite conceder el sacramento del matrimonio a los homosexuales, considerándolos seres desviados y enfermos mentales ante Dios y la Naturaleza, fomentando las terapias de conversión para convertirlos en heterosexuales». Afirma que «con su postura intransigente, la Iglesia no solo da la espalda al Evangelio sino también a la ciencia». Y, para rematar, termina su diatriba con una cita de Juan José Tamayo, el perejil de todas las salsas de excuras amargados.

Claro, uno diría que no hay nada nuevo en ese discurso, más viejo ya que los jubilados que lo promueven. Pero lo verdaderamente desagradable es comprobar cómo, entre párrafo y párrafo, va apareciendo publicidad de instituciones eclesiales que, en numerosos casos, la propia Religión Digital presenta expresamente como entidades que apoyan o colaboran con el portal.

Comenzamos con EDIBESA, la conocida editorial dominicana, que anuncia su Evangelio para cada día. El que se distribuye en muchas parroquias de España, contribuyendo, por lo que parece, a que los amigos de Vidal insulten a la Iglesia sin escrúpulo alguno. Más abajo encontramos publicidad del Banco Sabadell, porque somos anticapitalistas, pero no demasiado. A continuación, una de las más sorprendentes: UMAS, una mutua en la que participan diócesis españolas y de cuyo funcionamiento, por caridad cristiana y por no desviarnos del asunto, no hablaremos hoy. Después, una Escuela de Teología por internet de los Dominicos, que ya tienen dos aportaciones al escarnio de la Santa Madre Iglesia. Después viene la Universidad Pontificia de Salamanca, que es responsabilidad directa de la Conferencia Episcopal Española.

Esto aparece al abrir este artículo concreto. Porque en el resto del portal se puede encontrar publicidad de la Universidad Católica de Valencia, que es una de las incorporaciones más recientes; también hay presencia de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas que, nos imaginamos, será una aportación voluntaria del mismo José Manuel Vidal para contribuir con tal noble causa. No podían faltar los hermanos de La Salle, en este caso con su centro universitario, que no sabemos si también está dirigido por seglares, como la mayoría de sus colegios, dada la escasez de hermanos dispuestos a seguir el ejemplo del gran san Juan Bautista de La Salle.

Bastante relegados aparecen los jesuitas de Comillas. Los dominicos hacen una tercera aparición con el anuncio de su grupo de WhatsApp y la Pontificia de Salamanca, junto con la Fundación Pablo VI, anuncia un Máster sobre la Doctrina Social de la Iglesia.

Ya al final de todo, cuando uno ha pasado las habitualmente blasfemas viñetas de Quique y Cortés, vienen los otros jesuitas de Deusto y todavía otro Banco: CaixaBank. Los jesuitas no se pueden quedar atrás, dada su antigua rivalidad con los dominicos, y anuncian también la Universidad Loyola.

Todavía quedan las Paulinas, Mensajeros de la Paz, la fundación Edelvives y, en última posición, quizá por ser llamados los Hermanos de la Buena muerte, los Camilos. Me sorprende que Mensajeros de la Paz, la empresa de servicios caritativos del inefable Padre Ángel, sea tan humilde de ponerse en un lugar tan oculto, teniendo en cuenta que la propia Religión Digital presenta a Mensajeros de la Paz como su «principal alianza» y afirma que ambas entidades «van de la mano» en un proyecto de comunicación.

Por tanto, tenemos a todas estas instituciones aportando recursos, publicidad, colaboración o apoyo institucional —en formas que varían según los casos— a un portal que publica esta y otras muchas manifestaciones contrarias a la fe católica, abiertamente hostiles a la doctrina de la Iglesia y escandalosas para cualquier fiel. El dinero es fungible, y sostener económicamente un medio permite que ese medio siga publicando lo que publica.

No pienso parar de denunciarlo, aunque los obispos hagan oídos sordos, como en la rueda de prensa de la última Plenaria de la Conferencia Episcopal, donde pregunté por esto a Mons. García Magán y él me mandó a preguntar a no sé quién de la campaña de la X. Sí, sin duda él y otros muchos podrán reírse de mí, pero no quisiera estar en su pellejo cuando tengan que dar cuenta ante el Rey de Reyes del uso que han hecho de los talentos puestos en sus manos. En este caso, parece que algunos han decidido invertirlos en financiar a quienes insultan a la Iglesia y trabajan para apartar las almas de la fe. Que Dios se lo perdone.

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