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Obispos nórdicos reafirman que los católicos vinculados a la masonería no pueden acceder a los sacramentos

– Una nueva carta pastoral descarta cualquier excepción regional para los países nórdicos y establece criterios concretos sobre la participación sacramental y la relación institucional con logias masónicas.

n ser masones Dicasterio para la Doctrina de la Fe

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(CATOLIN). -La Conferencia Episcopal Nórdica publicó una nueva carta pastoral con la que busca poner fin a décadas de dudas y discusiones sobre la relación entre la fe católica y la pertenencia a la masonería en los países del norte de Europa. En el documento, los obispos reiteran que ningún fiel católico puede mantener simultáneamente su pertenencia a la Iglesia y a una logia masónica, y recuerdan que quienes formen parte de estas asociaciones no pueden acceder a la comunión ni a otros sacramentos mientras permanezcan en esa situación.

El pronunciamiento fue fechado el 29 de junio de 2026, solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, y aparece acompañado de referencias doctrinales y antecedentes históricos que buscan aclarar una cuestión que, según reconocen los propios obispos, generó incertidumbre durante décadas dentro de algunas comunidades católicas de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia.

Una discusión que permaneció abierta durante décadas

En su explicación, los obispos señalan que durante muchos años se difundió la idea de que la masonería presente en los países escandinavos poseía características diferentes a las de otras regiones del mundo y que, por ello, podría existir cierto margen para permitir que algunos católicos permanecieran dentro de logias sin entrar en conflicto con la enseñanza de la Iglesia.

Según el documento, esta interpretación produjo numerosas consultas pastorales y sacramentales, especialmente porque una parte importante de los fieles que integran las iglesias locales nórdicas procede de países donde la enseñanza católica sobre la incompatibilidad con la masonería estaba ya claramente establecida. Esa diferencia de criterios terminó generando inquietud y confusión entre sacerdotes y comunidades.

Los propios obispos recuerdan que el origen de esta situación se remonta a una declaración emitida en octubre de 1966 por el episcopado nórdico. En aquel momento se sostuvo que cada obispo podía valorar individualmente cuáles logias permanecían bajo prohibición y cuáles podían ser toleradas pastoralmente debido a las supuestas diferencias de la masonería escandinava respecto de otras regiones.

Sin embargo, esa interpretación fue corregida oficialmente años después. En 1981, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Franjo Šeper, rechazó la idea de que existieran diferencias sustanciales entre logias según el país y calificó esa lectura como una interpretación equivocada de la normativa eclesial. La nueva carta considera que con este pronunciamiento se cierra definitivamente un proceso de aproximadamente sesenta años de discusión.

La consulta realizada al Vaticano

Con el objetivo de resolver definitivamente el tema, la Conferencia Episcopal Nórdica informó que durante su asamblea plenaria celebrada en Roma entre el 1 y el 5 de septiembre de 2025 sostuvo reuniones con autoridades y funcionarios del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

De acuerdo con la carta, la respuesta recibida por parte del organismo vaticano fue descrita como “absolutamente clara”: no existe ninguna excepción territorial, norma particular o dispensa que permita considerar de manera distinta la pertenencia a la masonería dentro de los países nórdicos respecto del resto de la Iglesia universal.

El documento recuerda además que la referencia doctrinal más reciente sobre el tema fue una nota aprobada el 13 de noviembre de 2023 que reafirmó la vigencia de la Declaración sobre las asociaciones masónicas publicada en 1983 bajo la firma del entonces cardenal Joseph Ratzinger. Según esa declaración, los fieles inscritos en asociaciones masónicas se encuentran en una situación que les impide recibir la sagrada comunión.

Por qué surgió la confusión canónica

Los obispos también dedican una parte importante de la carta a explicar por qué algunas personas llegaron a pensar que la posición de la Iglesia había cambiado.

Recuerdan que el Código de Derecho Canónico de 1917 mencionaba expresamente a la masonería e imponía una sanción automática a quienes ingresaran en ella. Cuando entró en vigor el nuevo Código de 1983, esa referencia desapareció del texto legal.

No obstante, la carta explica que la eliminación del término no pretendía modificar la doctrina ni levantar la prohibición, sino evitar que se interpretara que únicamente las asociaciones masónicas estaban sujetas a restricciones. Paradójicamente, ese cambio produjo la percepción opuesta y llevó a algunos sectores a concluir erróneamente que la pertenencia de católicos a la masonería había dejado de estar prohibida universalmente.

Cuatro medidas concretas para la vida pastoral

Más allá de la aclaración doctrinal, el documento establece disposiciones prácticas para orientar la acción pastoral.

La primera indica que todo católico que pertenezca a una logia debe ser acompañado y animado a abandonar esa afiliación.

La segunda señala que, mientras mantenga simultáneamente su pertenencia a la Iglesia y a la masonería, debe abstenerse de recibir la comunión y no podrá acceder a otros sacramentos.

La tercera disposición establece que cualquier persona vinculada a la masonería que solicite el bautismo o desee ingresar plenamente a la Iglesia católica deberá abandonar previamente dicha pertenencia.

Finalmente, el texto dispone que parroquias, congregaciones religiosas, asociaciones e instituciones católicas no podrán establecer acuerdos de colaboración con logias ni utilizar propiedades pertenecientes a organizaciones masónicas.

Aun así, los obispos remarcan expresamente que esta posición no debe entenderse como un juicio sobre las intenciones personales o las acciones de quienes pertenecen a estas organizaciones, sino como una consecuencia de lo que consideran diferencias doctrinales y filosóficas incompatibles con la confesión de la fe católica.

Un precedente reciente: el caso de Filipinas

La carta sitúa esta decisión dentro de una línea más amplia de intervenciones recientes de la Iglesia sobre el tema.

Recuerda que en 2023 el Vaticano intervino también ante una situación surgida en Filipinas, donde algunos sectores habían mostrado apertura a estudiar situaciones particulares de católicos vinculados con logias. La respuesta doctrinal reafirmó que no existían excepciones ni evaluaciones caso por caso para quienes mantuvieran formalmente esa pertenencia.

Como complemento a la nueva carta, los obispos nórdicos difundieron además un resumen del estudio elaborado por la Conferencia Episcopal Alemana tras varios años de diálogo oficial con representantes masónicos entre 1974 y 1980. Aquel análisis concluyó que continúan existiendo diferencias fundamentales entre ambas visiones, especialmente en aspectos relacionados con la verdad religiosa, la revelación, el concepto de Dios y el alcance de los rituales masónicos.

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