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Estudio cuestiona el estereotipo de la madre dedicada al hogar como una mujer deprimida

– Datos de una encuesta nacional en Estados Unidos muestran menores niveles de depresión, pensamientos suicidas y consumo de medicamentos entre las madres que permanecen en casa frente a otras mujeres.

Estudio cuestiona el estereotipo de la madre dedicada al hogar como una mujer deprimida

Imagen de referencia

(CATOLIN). – El estereotipo de la madre que permanece en casa como una mujer aislada, deprimida y dependiente de medicamentos no encuentra respaldo en los datos analizados por Stephen Cranney, científico de datos y docente ocasional de la Catholic University of America, a partir de información de la National Survey on Drug Use and Health (NSDUH).

El análisis, publicado el 7 de agosto de 2026 por el Institute for Family Studies, reunió datos correspondientes a 2021-2024 y examinó a personas de entre 18 y 49 años con al menos un hijo menor de 18 años en casa. Para el estudio, fueron consideradas amas de casa aquellas personas que señalaron dedicarse a tiempo completo a las labores del hogar.

Uno de los principales resultados se refiere a la depresión. De acuerdo con los datos analizados, las madres que permanecen en casa fueron aproximadamente dos tercios menos propensas a haber experimentado un episodio depresivo mayor durante el último año que las mujeres que no son amas de casa.

El grupo de comparación incluye a mujeres con distintas situaciones laborales y personales, entre ellas estudiantes, desempleadas, trabajadoras de tiempo parcial y trabajadoras de tiempo completo. Por ello, el autor aclara que los resultados no constituyen una comparación exclusiva entre amas de casa y mujeres con empleo de tiempo completo.

Menos pensamientos suicidas

El análisis también examinó la presencia de pensamientos suicidas durante el último año. Entre los hombres, alrededor del 7% tanto de quienes permanecían en casa como de quienes no lo hacían reportaron haberlos experimentado.

En el caso de las mujeres, el porcentaje fue del 5% entre las madres que permanecían en casa, frente al 8% entre las mujeres que no eran amas de casa.

Los datos, por tanto, no respaldan la idea de que la permanencia en el hogar esté asociada por sí misma con una mayor frecuencia de pensamientos suicidas.

También presentan menor consumo de medicamentos

El estudio revisó además el uso de medicamentos psicoterapéuticos, categoría que la NSDUH utiliza para incluir analgésicos, tranquilizantes, estimulantes y sedantes, tanto cuando son utilizados bajo prescripción médica como cuando existe un uso indebido.

Durante el último año, 32% de las madres que permanecían en casa reportaron haber utilizado este tipo de medicamentos, frente al 38% de las mujeres que no eran amas de casa.

Entre los hombres, las cifras fueron de 33% para quienes permanecían en casa y 31% para quienes no lo hacían.

El autor señala que la diferencia también aparece al observar específicamente el consumo de opioides.

El consumo de alcohol tampoco confirma el estereotipo

El análisis examinó finalmente el número de días en los que los participantes habían consumido una o más bebidas alcohólicas durante los 30 días anteriores.

Los hombres que permanecían en casa reportaron un promedio de 4,5 días de consumo, prácticamente igual al de los hombres que no permanecían en casa, con 4,6 días.

Entre las mujeres, la diferencia fue mayor: las madres que permanecían en casa reportaron haber bebido en promedio 2,4 días, frente a 3,5 días entre las mujeres que no eran amas de casa.

El estudio concluye que los problemas de depresión, pensamientos suicidas y consumo de medicamentos o alcohol no son exclusivos de las madres que permanecen en casa. Por el contrario, en los datos examinados, este grupo presentó menores niveles en varias de estas variables que las mujeres que no pertenecían a esa categoría.

Cranney también señala que la salud mental no puede medirse únicamente por la ausencia de problemas, sino que incluye aspectos positivos como la felicidad. En este sentido, recuerda investigaciones previas que han encontrado que las madres que permanecen en casa pueden presentar niveles de felicidad comparables a los de las madres empleadas.

El análisis busca así cuestionar una representación ampliamente extendida en la cultura popular: la de la madre dedicada al hogar como una figura necesariamente infeliz, deprimida o emocionalmente insatisfecha. Los datos de la encuesta analizada no respaldan esa generalización.

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