La LCWR apuesta por la sinodalidad mientras las vocaciones religiosas siguen cayendo
– La asamblea anual de la LCWR, que representa a cerca de dos tercios de las religiosas estadounidenses, centra sus actividades en la sinodalidad mientras los datos muestran un fuerte envejecimiento y reducción de las congregaciones

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(CATOLIN). – Más de 1.300 superioras y responsables de congregaciones religiosas participan del 11 al 14 de agosto en Orlando, Florida, en la asamblea anual de la Leadership Conference of Women Religious (LCWR), organización que reúne a las superioras de aproximadamente dos tercios de las religiosas de Estados Unidos.
El encuentro coincide con el 70.º aniversario de la fundación de la organización y reúne también a religiosas y religiosos invitados procedentes de Canadá y América Latina. El lema de la asamblea es «Muchos carismas, un Espíritu, una llamada».
Uno de los momentos centrales fue un videomensaje del papa León XIV, quien agradeció la contribución histórica de las congregaciones religiosas en ámbitos como la evangelización, la educación y la atención a los pobres y marginados.
«La Iglesia os necesita», afirmó el Pontífice, destacando la diversidad de las formas de consagración y ministerio representadas por las religiosas. También señaló que, mediante su testimonio de una vida centrada en Jesucristo, pueden contribuir a «despertar al mundo».
León XIV destacó especialmente el método de la «Conversación en el Espíritu», basado en la escucha, el diálogo y el discernimiento, y afirmó que quienes viven la vida religiosa están llamados a convertirse en «expertos en sinodalidad».
El Papa vinculó esta capacidad con la propia naturaleza de la vida comunitaria y con la organización de las congregaciones. Finalmente, exhortó a las religiosas a responder a «la globalización de la indiferencia y de la impotencia» mediante el amor y la misericordia de Cristo.
Después del mensaje pontificio, la religiosa javeriana Nathalie Becquart, subsecretaria del Sínodo de los Obispos, pronunció la conferencia principal del encuentro, dedicada también a la sinodalidad.
La asamblea recibió además un saludo de sor Simona Brambilla, del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, quien afirmó que la vida consagrada puede convertirse en un «catalizador de transformación social».
Una fotografía que plantea otras preguntas
Sin embargo, el análisis publicado por InfoVaticana pone el foco en una cuestión que, a su juicio, queda fuera de los discursos de la asamblea: el profundo declive de la vida religiosa femenina en Estados Unidos.
Los datos citados muestran que en 1965 había 178.740 religiosas en el país, mientras que en 2025 la cifra se había reducido a 33.135, lo que representa un descenso del 82%.
El mismo análisis señala que la edad media de las religiosas supera actualmente los 80 años y que menos del 1% tiene menos de 40. Además, en 2025 solamente 74 mujeres realizaron la profesión perpetua en todo Estados Unidos y el 82% de los institutos no registró ninguna profesión perpetua.
Estos datos llevan a cuestionar no solo la supervivencia de las congregaciones actuales, sino también la transmisión futura de sus distintos carismas.
El análisis de InfoVaticana plantea también una crítica a la transformación experimentada por numerosas congregaciones desde las décadas posteriores al Concilio Vaticano II. En particular, cuestiona la pérdida de elementos visibles de la vida religiosa, como el hábito, determinadas formas de vida comunitaria y expresiones tradicionales de la espiritualidad.
El texto sostiene que las comunidades religiosas que actualmente experimentan crecimiento serían aquellas caracterizadas por una mayor presencia del hábito, la adoración eucarística, una vida comunitaria exigente y una doctrina definida.
Como ejemplos menciona a las dominicas de Nashville y Ann Arbor, mientras contrapone esta realidad con la situación de las congregaciones representadas en la reunión de Orlando.
El análisis reconoce al mismo tiempo la trayectoria de numerosas religiosas que durante décadas prestaron servicio en hospitales y escuelas, pero sostiene que el problema central no es el envejecimiento de las integrantes actuales, sino la dificultad para transmitir sus carismas a nuevas generaciones.
La reunión de Orlando coloca así la sinodalidad en el centro de la reflexión sobre el futuro de la vida religiosa femenina. Pero los datos demográficos plantean una cuestión adicional: ¿cómo garantizar la continuidad de las congregaciones cuando las nuevas vocaciones son cada vez más escasas?
Para el análisis de InfoVaticana, esta es la pregunta fundamental que debería acompañar cualquier reflexión sobre el futuro de los institutos religiosos: no solo cómo transformar socialmente la vida consagrada, sino cómo lograr que los carismas recibidos de sus fundadoras puedan ser transmitidos a nuevas generaciones.
La afirmación de León XIV de que «la Iglesia os necesita» adquiere así una dimensión particular frente a las cifras presentadas. El desafío para las congregaciones no sería únicamente conservar la memoria de su historia, sino encontrar la manera de asegurar su continuidad.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




