Polémica en Torrelavega: cuestionan al párroco por negar literalmente la Asunción de María y promover bailes en el altar
– La celebración, retransmitida por televisión, incluyó afirmaciones sobre la Asunción de María, una danza en el presbiterio y bailes folclóricos durante el ofertorio.

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(CATOLIN). – La Misa Mayor de la Virgen Grande, celebrada el pasado 15 de agosto en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Torrelavega, ha provocado críticas por las afirmaciones realizadas durante la homilía y por la incorporación de diferentes actuaciones de danza dentro de la celebración litúrgica.
La ceremonia fue presidida por el párroco Juan Carlos Rodríguez del Pozo y concelebrada por los religiosos amigonianos Félix Martínez y Juan Manuel González. La celebración fue retransmitida en directo por Cantabria Televisión y tuvo lugar en el marco del 125 aniversario de la inauguración del templo.
Cuestionamientos sobre la Asunción
Uno de los momentos más controvertidos se produjo durante la homilía, al explicar el sacerdote el significado de la solemnidad de la Asunción de la Virgen.
«María, hoy celebramos que sube al cielo en cuerpo y alma. Evidentemente que no tenemos que ir al pie de la letra. Ningún ser humano va a subir al cielo en cuerpo y alma. El cielo no es ningún lugar físico. El cielo es un estado del alma, de plenitud, de felicidad», afirmó.
La expresión contrasta con la definición dogmática de la Asunción realizada por Pío XII en 1950 mediante la constitución apostólica Munificentissimus Deus, en la que declaró que María, «cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial».
La Asunción constituye así el contenido central de la solemnidad celebrada el 15 de agosto y forma parte de la enseñanza de la Iglesia Católica.
Los títulos de la Virgen, vinculados a la «mitología»
Durante la misma homilía, el párroco también se refirió a los títulos y privilegios atribuidos a la Virgen María.
«La mitología nos la ha hecho y nos la ha ensalzado tanto, y le ha puesto muchos collares, muchas coronas, muchos privilegios, muchos títulos», afirmó, explicando que en ocasiones se recurre a la «mitología» para expresar determinadas realidades.
Las palabras fueron pronunciadas durante una celebración dedicada a la Virgen Grande, en la que la comunidad había cantado previamente el salmo que presenta a la reina «enjoyada con oro de Ofir».
Una danza después del Evangelio
Las críticas no se limitaron al contenido de la homilía. Tras la proclamación del Evangelio y antes de la predicación, el sacerdote presentó una actuación que denominó «danza contemplativa».
Un grupo de hombres y mujeres, vestidos con grandes faldas de distintos colores, realizó una coreografía en círculo alrededor del altar, tomándose de las manos. El sacerdote explicó que los colores representaban el rosetón del templo y que el círculo simbolizaba la perfección y la idea de que «alrededor de la mesa de la Eucaristía nadie sobra».
Al finalizar la actuación se produjeron aplausos y el sacerdote explicó que la danza había servido para expresar un «círculo de amor y solidaridad».
Bailes folclóricos durante el ofertorio
La celebración incorporó posteriormente otra intervención de carácter folclórico. La Agrupación de Danzas Nuestra Señora de las Nieves de Tanos, que celebra su centenario, participó durante la primera parte del ofertorio con una jota, un pericote y un baile de picayos.
La actuación se desarrolló mientras tenía lugar la preparación de los dones para el sacrificio eucarístico.
Tras la comunión también se realizó un acto protocolario en el que se entregaron regalos entre la parroquia y la agrupación de danzas, acompañado de intervenciones de representantes desde el presbiterio.
Una celebración bajo escrutinio
La combinación de las afirmaciones sobre la Asunción, la referencia a los títulos marianos como elementos vinculados a la «mitología» y la introducción de diferentes actuaciones de danza dentro de la Misa ha generado cuestionamientos sobre la celebración.
La polémica adquiere especial relevancia porque la ceremonia fue retransmitida por televisión y se celebró en el 125 aniversario de la inauguración de un templo para el que el Obispado de Santander tramita ante Roma el título de Basílica Parroquial.
El episodio vuelve a poner en el centro del debate la cuestión de los límites de la creatividad del celebrante y el respeto a las normas que regulan la celebración de la liturgia católica.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




