Paglia reconoce que la reforma del Instituto Juan Pablo II y la Academia para la Vida buscó replantear la moral sexual y familiar
– El arzobispo asegura que Francisco le pidió adaptar la doctrina “a los nuevos tiempos” y admite que los críticos comprendieron que se trataba de una “reforma muy profunda”

Vincenzo Paglia
(CATOLIN).– El arzobispo Vincenzo Paglia confirmó públicamente que las reformas impulsadas durante el pontificado de Francisco en la Pontificia Academia para la Vida y el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia fueron concebidas para replantear la reflexión moral y doctrinal de la Iglesia en temas como la homosexualidad, los divorciados vueltos a casar y la comprensión de la ley natural.
En una extensa entrevista publicada por la revista italiana Settimana News, el arzobispo ofreció el relato más detallado hasta ahora sobre el origen y los objetivos de las reformas que encabezó en ambas instituciones vaticanas, consideradas durante décadas referentes del pensamiento católico sobre bioética, matrimonio y familia.
Paglia explicó que el proceso comenzó tras los sínodos sobre la familia celebrados en 2014 y 2015, convocados por el Papa Francisco para debatir cuestiones relacionadas con las situaciones matrimoniales irregulares, la comunión de divorciados vueltos a casar y la homosexualidad. Según el arzobispo, el Pontífice consideraba necesario “adaptar la doctrina a los nuevos tiempos” y le pidió colaborar en esa tarea.
El prelado relató que antes incluso de la publicación de Amoris Laetitia, Francisco le encargó preparar un texto sobre Humanae Vitae con motivo de su cincuenta aniversario, buscando destacar su dimensión profética e introducir “algunos necesarios aggiornamenti”. Posteriormente, tras la publicación de Amoris Laetitia, el Papa le encomendó directamente reorganizar tanto el Instituto Juan Pablo II como la Pontificia Academia para la Vida.
Uno de los aspectos más relevantes de la entrevista fue el reconocimiento explícito de que el “núcleo neurálgico” de la reforma consistió en replantear el concepto tradicional de naturaleza humana y de ley natural, que durante décadas había servido de fundamento para la moral sexual y familiar católica.
Paglia afirmó que las críticas provenientes de sectores eclesiales conservadores entendieron correctamente la profundidad de los cambios. “Había en juego una reforma muy profunda”, declaró el arzobispo, quien describió la teología moral anterior como excesivamente abstracta, rígida y desconectada de las realidades concretas de las personas.
El arzobispo también criticó la defensa de los llamados “valores no negociables” promovida durante el pontificado de Benedicto XVI, al considerar que derivó en un enfoque demasiado moralista. Según su visión, tanto la Pontificia Academia para la Vida como el Instituto Juan Pablo II se habían convertido en focos de resistencia doctrinal frente a la orientación pastoral impulsada por Francisco.
En el caso de la Pontificia Academia para la Vida, Paglia explicó que la reforma buscó ampliar el concepto de “vida” más allá de temas como el aborto y la eutanasia, incorporando asuntos relacionados con la tecnología, la inteligencia artificial, la economía y el medio ambiente. Como parte de este giro, la Academia integró especialistas en robótica, ingeniería e inteligencia artificial, además de miembros no creyentes y representantes de otras religiones.
Dentro de esta nueva orientación surgió la colaboración con Microsoft e IBM para impulsar la iniciativa “Rome Call for AI Ethics”, centrada en la ética de la inteligencia artificial.
Paglia defendió además el polémico nombramiento de la economista Mariana Mazzucato como miembro de la Academia, pese a las críticas recibidas por sus posturas sobre el aborto. Según el arzobispo, el propio Papa Francisco respaldó personalmente esa designación.
Respecto al Instituto Juan Pablo II, Paglia sostuvo que la institución original estaba excesivamente enfocada en la moral conyugal y necesitaba ser “recreada” desde sus bases. La nueva estructura académica incorporó disciplinas como filosofía, ciencias humanas, derecho, eclesiología y teología dogmática para construir una visión más amplia y compleja de la familia.
El arzobispo reconoció que el proceso provocó fuertes enfrentamientos internos con profesores y responsables ligados a la etapa anterior del Instituto, a quienes describió como representantes de una visión escolástica y restrictiva de la moral católica.
Finalmente, Paglia aseguró que muchas de estas reflexiones desembocaron en el libro La gioia della vita. Un percorso di etica teologica, publicado en 2024, donde se propone un “nuevo paradigma” para la ética de la vida humana. También reveló que fue él quien sugirió a Francisco desarrollar el tema de la fraternidad universal que posteriormente daría origen a la encíclica Fratelli tutti.
Las declaraciones del arzobispo llegan mientras León XIV ha convocado para octubre de 2026 un discernimiento sinodal sobre la pastoral familiar, coincidiendo con el décimo aniversario de Amoris Laetitia.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




