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Obispos españoles alertan del “emotivismo religioso” y del riesgo de abuso espiritual en nuevas iniciativas de fe

– La Comisión Doctrinal de la CEE valora el renacer cristiano entre jóvenes, pero advierte contra la reducción de la fe a “impactos emocionales”.

Obispos espanoles alertan del emotivismo religioso y del riesgo de abuso espiritual en nuevas iniciativas de fe

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(CATOLIN).- La Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española ha publicado una nota doctrinal titulada Cor ad cor loquitur (“El corazón habla al corazón”), en la que reflexiona sobre el papel de las emociones en el acto de fe y advierte del riesgo de un “emotivismo religioso” que reduzca la experiencia cristiana a la intensidad del sentimiento.

El documento fue aprobado el 20 de febrero de 2026 en la reunión CCLXV de la Comisión y autorizado para su publicación por la Comisión Permanente en su reunión de los días 24 y 25 de febrero en Madrid. Está presidido por Mons. Francisco Conesa Ferrer, obispo de Solsona, y firmado por doce obispos, entre ellos Mons. Ramón Valdivia Giménez, obispo auxiliar de Sevilla y Administrador Apostólico de Cádiz y Ceuta.

Inspirada en el lema cardenalicio de Juan Enrique Newman —“Cor ad cor loquitur”, recientemente declarado doctor de la Iglesia—, la nota parte de una constatación pastoral: el renacer de la fe cristiana entre jóvenes españoles de la llamada generación Z y la proliferación de iniciativas de “primer anuncio” que sitúan las emociones en el centro de la experiencia evangelizadora. Los obispos valoran esta creatividad, pero advierten del peligro de convertir la fe en búsqueda de “impactos emocionales” o complacencia espiritual.

El texto describe la cultura postmoderna como marcada por una “absolutización de la afectividad”, que habría desplazado el “pienso luego existo” por el “siento luego existo”. Aplicado a la fe, este planteamiento hace depender la adhesión a Cristo de la intensidad emocional y de lo placentera que resulte la vivencia.

La Comisión cita la encíclica Lumen fidei (2013) del Papa Francisco, que advertía que “la fe sin verdad no salva” y que, reducida a sentimiento, queda incapaz de dar continuidad al camino de la vida.

Asimismo, alerta del riesgo de manipulación a través de lo que denomina “bombardeo emocional”, que puede derivar en “abuso espiritual”, incluida la presión grupal para uniformar sentimientos o el recurso a falsas experiencias místicas para dominar conciencias. Este último aspecto, subraya la nota, debe considerarse de especial gravedad moral.

Lejos de rechazar la dimensión afectiva, los obispos sostienen que negar las emociones sería desconocer la condición humana asumida por Cristo. Recuerdan pasajes evangélicos que muestran los sentimientos de Jesús y citan a san Agustín para explicar que el Señor asumió los afectos humanos para que el creyente no se sienta ajeno a la gracia en medio de sus propias luchas.

La encíclica Dilexit nos (2024) del Papa Francisco es ampliamente citada para afirmar que los sentimientos de Cristo “se vuelven sacramento de un amor infinito y definitivo”. Recuperar el corazón en la vida cristiana, señalan, es una exigencia teológica: el corazón es “el centro de la persona, el lugar de las decisiones, de la verdad, del encuentro y de la Alianza”.

En su parte práctica, la nota propone seis criterios teológico-pastorales para las nuevas iniciativas evangelizadoras:

  1. Dimensión trinitaria: toda experiencia auténtica debe conducir al Padre por Cristo en el Espíritu.
  2. Dimensión personal: la fe es encuentro con una Persona. Se recuerda a Benedicto XVI: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona”.
  3. Dimensión objetiva: la adhesión a Cristo exige aceptar la verdad de su persona y mensaje, apoyada en una formación catequética integral.
  4. Dimensión eclesial: el “creo” es también “creemos”; las iniciativas deben integrarse en la comunidad y someterse al discernimiento episcopal.
  5. Dimensión ética y caritativa: la fe debe traducirse en compromiso con los pobres. Se cita la exhortación apostólica Dilexi te (2025) del Papa León XIV, que llama a “tocar la carne de los últimos”.
  6. Dimensión celebrativa: la liturgia ha de ser mistagógica y fiel a las normas, evitando celebraciones “efectistas” o un culto eucarístico descontextualizado de la Misa.

La nota concluye proponiendo a la Virgen María como modelo perfecto del acto de fe y exhorta a abrazar la fe en todas sus dimensiones, reconociciendo el lugar legítimo de emociones y sentimientos dentro de una afectividad sana, para favorecer un encuentro transformador con Cristo “de corazón a corazón”.

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