Obispos australianos alertan sobre la pérdida de fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía
-Un estudio encargado por la Conferencia Episcopal Australiana señala que la falta de prioridad concedida a la Misa dominical es la principal razón para no asistir, mientras persisten dudas sobre la doctrina eucarística

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(CATOLIN). – Solo el 55 % de los católicos australianos que participaron en un estudio sobre la práctica religiosa afirma creer que el pan y el vino consagrados se convierten verdaderamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. El informe también identifica la falta de prioridad otorgada a la Misa dominical como el principal motivo por el que muchos católicos no acuden regularmente a esta celebración.
El documento, titulado Absent from the Table: Catholics in Australia Who Do Not Regularly Attend Sunday Mass (Ausentes de la mesa: católicos en Australia que no asisten con regularidad a la Misa dominical), fue presentado el 7 de octubre y elaborado por el Centro Nacional de Investigación Pastoral de la Conferencia Episcopal Australiana, bajo la dirección de Trudy Dantis.
El estudio advierte de un debilitamiento de la fe en la Eucaristía, considerada un elemento central de la doctrina católica. Según los resultados, el 24 % de los encuestados cree que el pan y el vino permanecen únicamente como tales después de la consagración, mientras que el 21 % reconoce no saber qué creer al respecto.
La Misa deja de ser una prioridad
Entre las razones para no asistir regularmente a la celebración dominical, la más mencionada fue que ir a Misa no constituye una prioridad. Esta respuesta apareció en 500 participantes, más del doble que las cuestiones litúrgicas, señaladas por 234 personas.
Otros motivos identificados fueron la crisis de fe, las dificultades con sacerdotes y párrocos, el uso del poder y la autoridad dentro de la Iglesia, los problemas familiares y la falta de vínculos comunitarios satisfactorios en las parroquias.
El informe también señala que la pandemia de COVID-19 debilitó el sentido de obligación de asistir a Misa. Para algunos participantes, la celebración dominical pasó a considerarse una opción entre distintas formas de relacionarse con Dios, en lugar de una práctica habitual de la vida católica.
Una fe que no siempre se traduce en práctica
La investigación muestra que la ausencia de la Misa no implica necesariamente un abandono completo de la fe. El 65 % de los participantes considera que la religión es muy importante en su vida; más de tres cuartas partes creen que Jesús es el Hijo de Dios, el 64 % reza regularmente y el 69 % afirma que su identidad católica es esencial en su vida actual.
Además, el 44 % ha llevado a sus hijos a una escuela católica, el 40 % comparte su fe y el 29 % colabora como voluntario en una parroquia.
Para los responsables del estudio, estos datos reflejan una relación con la Iglesia que permanece en distintos ámbitos, aunque no siempre se manifiesta mediante la participación habitual en la Eucaristía. El informe concluye que el alejamiento de la Misa dominical no representa necesariamente un rechazo de la fe, sino que también puede estar relacionado con necesidades comunitarias que no han sido satisfechas.
Propuestas para recuperar la participación
Entre las medidas sugeridas por los encuestados para favorecer el regreso a la práctica dominical figuran mejorar las homilías y la música, ofrecer horarios más accesibles, explicar mejor los ritos y emplear un lenguaje litúrgico más comprensible. Algunos también solicitaron celebraciones más breves y mayor flexibilidad en los horarios.
Otros participantes plantearon cambios en la disciplina y la vida eclesial, como la ordenación de mujeres y hombres casados, así como una mayor aceptación de personas que se sienten excluidas por determinadas normas de la Iglesia. En contraste, un grupo más reducido pidió celebraciones más tradicionales y una mayor disponibilidad de la Misa en latín.
El estudio también identifica factores que han influido en la relación de los católicos con la Iglesia desde 2007, entre ellos la crisis de los abusos sexuales, el distanciamiento de los jóvenes, el agotamiento ante las exigencias cotidianas y el desarrollo de formas de espiritualidad al margen de la comunidad eclesial.
Un desafío pastoral centrado en la Eucaristía
En el prólogo del informe, el obispo de Sale, Greg Bennet, señala que los resultados no ofrecen una solución única, sino que plantean nuevos desafíos pastorales. También propone considerar a quienes han dejado de asistir regularmente no simplemente como personas alejadas o perdidas, sino como creyentes cuyas trayectorias de fe han seguido caminos diferentes.
Por su parte, el arzobispo de Hobart, Anthony Ireland, subraya la importancia de la presencia de Cristo en la Eucaristía y advierte que la crisis no puede abordarse únicamente mediante cambios estructurales o estrategias pastorales, sino que también exige recuperar la credibilidad de la Iglesia.
El diácono Peter Pellicaan, director de ministerios de la archidiócesis de Brisbane, pone el acento en la formación religiosa y plantea interrogantes sobre el hecho de que solo el 55 % de los participantes afirme creer en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Los responsables del informe consideran que los resultados ofrecen una oportunidad para revisar la evangelización, la formación y la vida comunitaria. Entre los acontecimientos que podrían contribuir a esta reflexión se encuentra el Congreso Eucarístico Internacional previsto en Sídney para 2028.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




