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La CEE defiende a Mons. Reig Pla recordando que el sufrimiento es consecuencia del pecado original

– Sin mencionar directamente la controversia, la Conferencia Episcopal Española reafirma que el sufrimiento y la discapacidad no son fruto de culpas personales, sino consecuencia del pecado original, defendiendo así la ortodoxia doctrinal de Mons. Reig Pla.

La CEE defiende a Mons. Reig Pla recordando que el sufrimiento es consecuencia del pecado

Conferencia Episcopal Española y Mons. Juan Antonio Reig Pla

(CATOLIN). – La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha publicado un comunicado que, sin mencionar directamente la polémica mediática desatada por la reciente homilía de Mons. Juan Antonio Reig Pla, respalda doctrinalmente sus palabras sobre el origen del sufrimiento y de las discapacidades humanas, recordando que la teología católica enseña que el mal en el mundo es consecuencia del pecado original.

Bajo el título “Personas con discapacidad, reconocidas, protegidas, acompañadas y promovidas”, el área para las personas con discapacidad de la CEE recoge y explica la doctrina de la Iglesia sobre la dignidad de cada persona humana y ofrece una visión cristiana integral del sufrimiento humano. El texto cita explícitamente el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC) n. 418:

“La naturaleza humana quedó debilitada, sometida a la ignorancia, al sufrimiento, dominada por la muerte e inclinada al mal”.

Este principio teológico fue justamente el fundamento de la predicación de Mons. Reig Pla el pasado 11 de mayo en Alba de Tormes, donde explicó que también las discapacidades —como todo sufrimiento— forman parte del desorden introducido en el mundo por el pecado original.

“También para los niños que nacen con discapacidad física o intelectual o psíquica, (…) esto ya es herencia del pecado y del desorden de la naturaleza”, dijo en su homilía.

Sus palabras, apegadas a la enseñanza del Magisterio, fueron sacadas de contexto y atacadas desde sectores políticos y mediáticos en España, que llegaron incluso a denunciarlo ante la Fiscalía General, acusándolo falsamente de culpar a personas con discapacidad por su estado.

Una respuesta doctrinal frente a la manipulación ideológica

El comunicado de la CEE, aunque no menciona explícitamente a Reig Pla, constituye una reafirmación de la doctrina que él defendió. Señala con claridad que

“la reflexión cristiana ha querido dar respuesta a esta situación de indigencia y debilidad congénita (…). La respuesta teológica es el ‘pecado original’”, y añade que Jesús “curaba toda dolencia al tiempo que perdonaba los pecados”, en una salvación integral que restaura a la humanidad herida.

En este contexto, la CEE reitera que todas las personas, independientemente de su condición,

“gozamos de una dignidad infinita e inalienable”, y cita el reciente documento Dignitas infinita (2024), donde se afirma que “todo ser humano posee un valor único, que ha de ser reconocido, respetado, protegido y promovido en cualquier circunstancia”.

Francisco y la dignidad de los más frágiles

La CEE recoge también palabras del Papa Francisco en Fratelli tutti n. 98, en las que pide reconocer que incluso las personas con discapacidades complejas tienen una “contribución singular al bien común” y que su dignidad no depende de “la funcionalidad de sus cinco sentidos”.

En la misma línea, se recuerda su frase: “¡Nadie se salva solo!”, como eco de una antropología cristiana que pone en el centro la comunión, la fragilidad compartida y la necesidad de acompañamiento.

La Iglesia no cede ante la presión ideológica

Finalmente, la CEE reafirma su labor pastoral con las personas con discapacidad y llama a no dejarse llevar por lecturas ideologizadas que distorsionan la enseñanza de la Iglesia. El sufrimiento, la enfermedad y la muerte no son castigos personales, sino consecuencias de un mundo herido por el pecado, y en ese mundo Cristo ha venido a traer redención y dignidad.

Así, sin ceder al clima de censura doctrinal promovido por el actual gobierno de España, los obispos han ofrecido una respuesta que une fidelidad a la verdad y caridad pastoral, reafirmando que el misterio del dolor sólo puede entenderse a la luz del misterio de la Cruz.

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