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«¡Esta es la hora del amor!»: León XIV inicia su pontificado con un llamado a la unidad, la caridad y la misión universal de la Iglesia

– “¡Esta es la hora del amor!”, exclamó con fuerza, marcando así el tono de su pontificado: centrado en la caridad, la comunión y el testimonio evangélico en medio de un mundo herido.

Esta es la hora del amor Leon XIV inicia su pontificado con un llamado a la unidad la caridad y la mision universal de la Iglesia

Papa León XIV

(CATOLIN). – En una emotiva y profunda homilía durante la Misa de Inicio de su Pontificado, el Papa León XIV dirigió al mundo su primer gran mensaje como Sucesor de Pedro: una Iglesia unida, servidora, misionera y al servicio de todos, sin exclusión. “¡Esta es la hora del amor!”, exclamó con fuerza, marcando así el tono de su pontificado: centrado en la caridad, la comunión y el testimonio evangélico en medio de un mundo herido.

El nuevo Pontífice comenzó su mensaje recordando, con profunda emoción, la reciente muerte del Papa Francisco, describiendo esos días de luto como un momento de desorientación para el pueblo de Dios. “Nos hemos sentido como ovejas que no tienen pastor”, dijo, evocando el pasaje de Mateo 9,36. Pero añadió que fue precisamente en la luz pascual que recibieron su última bendición, lo cual les permitió afrontar la pérdida con la certeza de que “el Señor nunca abandona a su pueblo”.

Un llamado a custodiar la fe sin dejar de mirar hacia adelante

Refiriéndose al proceso del cónclave, León XIV subrayó que los cardenales no solo buscaron un guardián de la fe, sino también un pastor capaz de “mirar más allá”, enfrentando con discernimiento los desafíos de este tiempo. Agradeciendo la obra del Espíritu Santo en ese proceso, se definió a sí mismo como “un hermano que quiere hacerse siervo de su fe y de su alegría”, sin méritos propios, pero con la disposición de caminar con el pueblo de Dios en el camino del amor.

El amor que Pedro recibió, la caridad que debe gobernar

El eje de su homilía giró en torno a la escena evangélica del diálogo entre Jesús resucitado y Pedro a orillas del lago de Tiberíades. Explicó con hondura teológica el contraste entre los verbos griegos agapao y fileo, señalando que solo quien ha experimentado el amor incondicional de Dios puede amar a los demás hasta dar la vida por ellos. “El ministerio de Pedro está marcado precisamente por este amor oblativo, porque la Iglesia de Roma preside en la caridad”, enfatizó.

León XIV rechazó con claridad toda tentación de dominio en el servicio petrino. “No se trata nunca de atrapar a los demás con sometimiento, propaganda religiosa o medios de poder, sino de amar como lo hizo Jesús”, afirmó. En esa línea, advirtió contra la figura de un Papa como “líder solitario” o “jefe por encima de los demás”. Citando 1 Pedro 5,3, insistió en que el Papa debe caminar con el pueblo, servir su fe y nunca adueñarse de las personas que le han sido confiadas.

Iglesia comunión, Iglesia misionera

León XIV subrayó que todos los bautizados somos “piedras vivas”, llamados a construir la Iglesia en comunión, armonía y fraternidad. Citando a san Agustín, recordó que “todos los que viven en concordia con los hermanos y aman a sus prójimos son los que componen la Iglesia”. A partir de ahí, formuló su primer gran deseo: una Iglesia unida, signo de reconciliación para un mundo dividido.

El Papa denunció los males de la actualidad: “discordia, heridas por el odio, violencia, prejuicios, miedo a lo diferente y un sistema económico que margina a los más pobres y explota la tierra”. Frente a eso, propuso una Iglesia como “pequeña levadura de unidad, comunión y fraternidad”.

De manera firme, exhortó a toda la Iglesia a vivir una espiritualidad misionera abierta al mundo. “Queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela!”, proclamó. Y extendió esa misión también al diálogo con otras Iglesias cristianas, otras religiones y toda persona de buena voluntad.

En comunión con León XIII: la caridad como llave de la paz

En uno de los momentos más significativos de la homilía, León XIV citó a su predecesor, el Papa León XIII, afirmando: “Si esta caridad prevaleciera en el mundo, ¿no parece que acabaría por extinguirse bien pronto toda lucha?”. Con esta frase de Rerum Novarum, estableció un puente con la Doctrina Social de la Iglesia y mostró su intención de seguir esa línea profética de compromiso con los pobres y con la justicia social.

Conclusión: una Iglesia en camino

Finalmente, León XIV concluyó con una imagen inspiradora: “Juntos, como un solo pueblo, todos como hermanos, caminemos hacia Dios y amémonos los unos a los otros”. Fue una invitación firme y fraterna a todos los creyentes para construir una Iglesia que no se encierre en sí misma, sino que se abra al mundo con la ternura del Evangelio y la fuerza del Espíritu.

En este día histórico, la Iglesia católica inicia una nueva etapa con un Papa que quiere ser ante todo servidor del amor, promotor de la unidad, y testigo de Cristo en un mundo que necesita más que nunca signos de esperanza y que ponga nuevamente a Cristo en el centro.

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