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Cardenal Damasceno renuncia al comisariado de los Heraldos del Evangelio tras años de intervención sin avances

– La dimisión, presentada como “unilateral e inapelable”, deja en incertidumbre el futuro de una intervención prolongada, marcada por restricciones, tensiones internas y la falta de una conclusión clara

Cardenal Damasceno renuncia al comisariado de los Heraldos del Evangelio tras anos de intervencion sin avances

Cardenal Damasceno. Foto por: Gaudium Press

Por: CATOLIN

(CATOLIN).- El cardenal Raymundo Damasceno Assis, arzobispo emérito de Aparecida, ha presentado su renuncia al cargo de Comisario Pontificio de los Heraldos del Evangelio, función que ejercía desde septiembre de 2019. La carta, fechada el 18 de noviembre de 2025 y enviada a la prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, Sor Simona Brambilla, fue difundida en exclusiva y confirma una decisión tomada sin explicar los motivos que la originan. Paralelamente, diversas fuentes señalan que la renuncia fue presentada de manera “unilateral e inapelable”.

La intervención sobre los Heraldos, que supera ya los seis años, no ha logrado resolver las cuestiones internas señaladas desde su inicio. El instituto continúa sometido a restricciones significativas —incluyendo la imposibilidad de ordenar sacerdotes y limitaciones en áreas clave de su vida interna—, medidas que se han mantenido sin una explicación definitiva. La dimisión del cardenal acentúa el carácter inconcluso de un proceso que no ha ofrecido soluciones estables.

Un proceso bloqueado y con tensiones internas

Desde 2017, los Heraldos del Evangelio han sido objeto de una Visita Apostólica y posteriormente de un comisariado que, según distintas crónicas, ha carecido de avances concretos. Diversos aspectos de la estructura y vida espiritual de la institución han sido observados sin llegar a resoluciones finales. Críticos del proceso hablan de «asfixia vocacional», dado que la intervención ha impedido el ingreso de nuevos miembros y ha bloqueado ordenaciones diaconales y sacerdotales.

El libro recientemente publicado “El Comisariado de los Heraldos del Evangelio – Sancionados sin diálogo, sin pruebas, sin defensa – Cronología de los Hechos 2017-2025”, cuya aparición coincide con la renuncia, detalla tensiones dentro del proceso. El texto menciona que en febrero de 2024, Damasceno viajó a Roma con la intención de concluir el comisariado, reuniéndose con los cardenales Farrell y Parolin, aunque el cardenal Braz de Aviz «se negó rotundamente» a recibirlo. Posteriormente, el mismo prefecto envió comunicaciones contradictorias: primero reconociendo que había llegado el momento de terminar la misión y luego negando esa posibilidad.

La intervención también ha estado acompañada por más de treinta demandas civiles presentadas contra los Heraldos, todas resueltas favorablemente mediante sobreseimientos o absoluciones. Según el vaticanista Andrea Gagliarducci, el caso se ha convertido en uno de los asuntos pendientes del pontificado anterior, caracterizado por «acusaciones nunca realmente probadas» y por una intervención “postergada sine die”.

La renuncia abre todas las posibilidades

La salida de Damasceno, de 88 años, deja un escenario abierto respecto a la continuidad del comisariado. No se ha informado quién asumirá su lugar ni cuál será la línea que seguirá el Dicasterio. Esta renuncia, presentada tras más de seis años de trabajo junto a auxiliares y colaboradores designados, expone un proceso que continúa sin dirección clara ni horizonte definido.

El caso representa ahora una oportunidad decisiva para el Papa León XIV, a quien varios observadores consideran en posición de definir el rumbo de una intervención que se ha convertido en símbolo de gestiones prolongadas y restrictivas sin concreción jurídica suficiente. Para algunos analistas, el momento exige una decisión definitiva: normalizar la situación del instituto o concluir formalmente la intervención.

Una trayectoria extensa al servicio de la Iglesia

Raymundo Damasceno Assis nació en Capela Nova en 1937 y fue ordenado sacerdote en 1968. Tras estudiar teología en la Universidad Gregoriana de Roma, desempeñó diversos cargos eclesiales: 18 años como obispo auxiliar de Brasilia, el arzobispado de Aparecida entre 2004 y 2016, y la presidencia tanto del Consejo Episcopal Latinoamericano entre 2007 y 2011 como de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil entre 2011 y 2015. Fue creado cardenal por Benedicto XVI en 2010.

En su carta de renuncia, Damasceno afirma que emprendió “todos los esfuerzos posibles para cumplir tan importante misión” y concluye que, tras más de seis años, “la mejor decisión es delegar a otra persona tal misión”.



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