Arzobispo Guido Pozzo propone una misa en latín en cada catedral para fortalecer la unidad litúrgica
– El prelado italiano defiende el valor del canto gregoriano, el latín y la reconciliación entre las distintas expresiones del rito romano, en sintonía con las orientaciones de León XIV

Arzobispo Guido Pozzo
(CATOLIN).– El arzobispo Guido Pozzo ha planteado que cada diócesis cuente, al menos, con una celebración de la Santa Misa en latín dentro de su catedral, especialmente los domingos y solemnidades, acompañada por canto gregoriano. La propuesta forma parte de una amplia reflexión sobre la liturgia, la música sacra y la relación entre las distintas formas del rito romano, expuesta en una entrevista concedida al medio AdVaticanum.
Pozzo, quien fue secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei entre 2009 y 2019 y participó en las conversaciones doctrinales entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, sostuvo que la Iglesia necesita superar las divisiones ideológicas que han enfrentado durante años a quienes prefieren la liturgia tradicional y a quienes celebran según el rito reformado tras el Concilio Vaticano II.
El canto gregoriano como oración y patrimonio de la Iglesia
Actualmente responsable de la economía del Coro de la Capilla Sixtina Pontificia, el arzobispo destacó la misión evangelizadora de la música sacra y recordó que el coro pontificio conserva una tradición musical que se remonta a la antigua Schola Cantorum romana.
Según explicó, el papa León XIV aprecia especialmente el papel de la música sagrada como instrumento de evangelización. En este contexto, elogió la iniciativa “Cantemos con el Papa”, promovida en 2025 por el Pontificio Instituto de Música Sacra, destinada a enseñar a los fieles cantos gregorianos sencillos mediante tutoriales difundidos en redes sociales.
Para Pozzo, este proyecto facilita el acceso al patrimonio musical de la Iglesia y favorece una participación más activa de los fieles en las celebraciones litúrgicas.
El gregoriano debe ocupar el lugar principal
El arzobispo recordó que el Concilio Vaticano II, en la constitución Sacrosanctum Concilium, establece que el canto gregoriano es el canto propio de la liturgia romana y que debe conservar un lugar privilegiado dentro de las celebraciones.
A su juicio, la principal característica del gregoriano es que constituye una auténtica oración cantada dirigida exclusivamente a Dios, expresión de la fe, la adoración y el culto de la Iglesia.
Junto al gregoriano, también defendió la recuperación de la polifonía sacra, a la que describió como un inmenso patrimonio artístico y espiritual que merece volver a ocupar un lugar destacado dentro de la vida litúrgica católica.
Una misa en latín en cada diócesis
Aunque no considera necesario imponer jurídicamente el uso del latín en determinadas partes de las celebraciones ordinarias, Pozzo señaló que sería especialmente valioso que cada diócesis ofreciera en su catedral al menos una misa celebrada en latín según el Misal reformado después del Concilio Vaticano II.
El prelado afirmó que una práctica de este tipo ayudaría a los fieles a percibir con mayor claridad el carácter universal de la liturgia romana y la dimensión católica de la Iglesia.
Asimismo, defendió la vigencia del latín como lengua litúrgica, rechazando la idea de que se trate de una lengua muerta. Según explicó, el latín sigue siendo un vehículo privilegiado para expresar con precisión la doctrina de la Iglesia y para conservar el sentido de solemnidad propio del culto divino.
Superar la confrontación entre el Novus Ordo y el Vetus Ordo
Uno de los temas centrales de la entrevista fue la relación entre el rito reformado tras el Concilio Vaticano II, conocido como Novus Ordo, y la forma litúrgica anterior, celebrada según los libros litúrgicos de 1962, comúnmente llamada Vetus Ordo.
Pozzo insistió en que ambas expresiones no deben entenderse como realidades opuestas o incompatibles. Por el contrario, sostuvo que es necesario abandonar las posturas ideológicas que presentan una ruptura entre ambas formas del rito romano.
Aunque reconoció que el Novus Ordo constituye actualmente la forma ordinaria y universal de celebración en la Iglesia, también defendió el valor particular del rito antiguo y afirmó que la reforma litúrgica impulsada por el Concilio Vaticano II debe interpretarse como una renovación en continuidad con la tradición y no como una ruptura con ella.
Advertencia sobre la crisis litúrgica
Durante la entrevista, el arzobispo recurrió a reflexiones del entonces cardenal Joseph Ratzinger para señalar que muchos de los problemas actuales de la Iglesia tienen relación con la manera en que se ha vivido y aplicado la reforma litúrgica.
Pozzo indicó que la cuestión fundamental no radica en los textos oficiales del rito reformado, sino en ciertas formas de aplicación práctica que, en algunos lugares, han provocado desequilibrios en la comprensión de la Eucaristía.
Entre ellos mencionó una excesiva insistencia en el aspecto comunitario o convivencial de la misa, en detrimento de su carácter sacrificial; una atención desproporcionada a la dimensión asamblearia frente al sentido trascendente del culto; y una comprensión insuficiente del papel específico del sacerdocio ministerial.
También recordó que la participación activa de los fieles no debe reducirse a una intervención constante mediante palabras o acciones externas, sino que incluye elementos como el silencio, la contemplación y la interiorización del misterio celebrado.
León XIV llama a la reconciliación litúrgica
Pozzo relacionó sus planteamientos con recientes intervenciones de León XIV sobre la cuestión litúrgica. Según explicó, el Pontífice ha pedido a los obispos favorecer la reconciliación y la unidad eclesial, evitando excluir a los fieles que mantienen un especial aprecio por la liturgia tradicional, siempre que permanezcan en comunión con la Iglesia y acepten las enseñanzas del Concilio Vaticano II.
Asimismo, recordó que el Papa ha señalado que el verdadero centro del debate litúrgico no debe ser únicamente la lengua empleada ni la preferencia por una determinada forma ritual, sino la capacidad de la liturgia para conducir a los fieles al encuentro con Dios y despertar el asombro ante el misterio divino.
Con esta visión, Pozzo concluyó que el gran desafío actual consiste en que la liturgia vuelva a convertirse en una fuente de renovación de la fe, ayudando a los católicos a redescubrir a Cristo y a situar nuevamente a Dios en el centro de la vida cristiana.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




