¿Por qué los Papas cambian de nombre?
-Aunque hoy es una costumbre firmemente arraigada, no siempre fue así. Durante los primeros cinco siglos del cristianismo, los obispos de Roma conservaban su nombre de pila.

Pintura de Jesús entregando las llaves a Pedro
(CATOLIN). – Uno de los momentos más emblemáticos y esperados tras la elección de un nuevo Papa es escuchar desde el balcón central de la Basílica de San Pedro la tradicional frase en latín: Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam! (Os anuncio una gran alegría: ¡tenemos Papa!). Inmediatamente después, el cardenal protodiácono no solo da a conocer el nombre bautismal del nuevo Pontífice, sino también el nombre que ha escogido para su pontificado.
Pero, ¿por qué los Papas cambian de nombre?
Aunque hoy es una costumbre firmemente arraigada, no siempre fue así. Durante los primeros cinco siglos del cristianismo, los obispos de Roma conservaban su nombre de pila. Fue hasta el año 533 cuando, por primera vez, un Papa decidió asumir un nuevo nombre: Mercurio, elegido Sumo Pontífice, consideró inapropiado que el Vicario de Cristo llevara el nombre de un dios pagano romano, por lo que adoptó el de Juan II, en honor al mártir Juan I.
Sin embargo, esta práctica no se consolidó de inmediato. Durante varios siglos, algunos Papas optaban por cambiar su nombre, especialmente si su nombre de bautismo tenía resonancias paganas o bárbaras, mientras que otros conservaban el suyo. No fue sino hasta el siglo XVI que esta tradición se volvió una práctica generalizada. El último Papa en conservar su nombre fue Marcelo II, elegido en 1555.
Un gesto de misión y homenaje
La elección de un nuevo nombre tiene múltiples significados. Puede ser un gesto de humildad, un signo de la nueva misión que asume el Papa o una manera de honrar a algún antecesor. Así lo explicó el Papa Benedicto XVI, quien eligió ese nombre en homenaje a Benedicto XV, el Papa que lideró la Iglesia durante la Primera Guerra Mundial y fue incansable promotor de la paz y la reconciliación.
En el caso del Papa Francisco, él mismo relató que su nombre fue inspirado por un consejo del fallecido cardenal brasileño Claudio Hummes, quien al abrazarlo tras ser elegido le pidió: “No te olvides de los pobres”. Esto lo llevó a pensar en San Francisco de Asís y en el deseo de una Iglesia pobre para los pobres.
Los nombres papales más frecuentes (y los errores curiosos)
Desde el primer Papa, San Pedro, hasta hoy, los Pontífices han utilizado 81 nombres distintos. El más repetido ha sido Juan, utilizado en 23 ocasiones, seguido de Gregorio y Benedicto, con 16 cada uno; Clemente, con 14; León e Inocencio, con 13; y Pío, con 12.
Curiosamente, el nombre de Pedro nunca ha sido tomado por respeto al primer Papa, aunque tres antipapas del Palmar de Troya sí se atrevieron a usarlo. También se ha evitado el nombre de Jesús, debido a su carácter sagrado.
A lo largo de la historia también ha habido errores llamativos en la numeración papal. Por ejemplo, debido a una confusión en las crónicas medievales, no existe ningún Juan XX, aunque sí hubo un antipapa Juan XVI, considerado ilegítimo, pero el siguiente Papa que eligió el nombre continuó con Juan XVII, dejando ese hueco en la historia.
Hasta ahora, solo dos Papas han usado un nombre compuesto: Juan Pablo I y Juan Pablo II, quienes quisieron rendir homenaje conjunto a sus dos predecesores inmediatos, Juan XXIII y Pablo VI.
Así se anuncia el nombre del nuevo Papa
El protocolo actual dicta que, tras la elección, el nuevo Papa informa personalmente al cardenal protodiácono cuál será su nombre de pontificado. Este, desde el balcón central, lo comunica en latín al mundo entero, como fue el caso reciente tras el fallecimiento del Papa Francisco, cuando el cardenal Dominique Mamberti anunció al Papa León XIV.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




