Compartir

Hoy recordamos a San Pablo Miki y compañeros, mártires crucificados en Japón

– San Pablo Miki y sus compañeros fueron canonizados por el Papa Pío IX en 1862.

San Pablo Miki

San Pablo Miki y compañeros. diocesisqro.org

(CATOLIN).– Cada 6 de febrero la Iglesia Católica celebra a los 26 mártires que fueron ejecutados por haber anunciado a Cristo en el siglo XVI en Japón.

A este grupo encabezado por San Pablo Miki se les conoce como “los 26 mártires de Japón”, grupo integrado por tres jesuitas, entre ellos el P. Pablo; y 23 franciscanos, seis de ellos religiosos y el resto laicos.

Pablo Miki, nació en 1566 en el seno de una familia aristocrática. Fue bautizado a los 5 años con el nombre de ‘Pauro’ (Paulo). Después empezó su formación con los jesuitas y, al hacerse adulto, se integró a la Compañía. Siendo sacerdote, se convirtió en un buen predicador y evangelizador de su pueblo.

La persecución de los cristianos


A finales del siglo XVI, la persecución contra los cristianos recrudeció debido a las tensiones culturales y religiosas que el avance del cristianismo estaba produciendo entre los japoneses.


Debido a ello, muchos europeos que habitaban en las islas huyeron. Sin embargo, la mayoría de misioneros, en vez de huir, permanecieron al lado del pueblo de Dios, asistiéndolo en sus necesidades espirituales y materiales.

Toyotomi Hideyoshi, shogun de Kioto, dio la orden para capturar al P. Pablo Miki y otros 25 cristianos. Las autoridades del shogunato los condenaron a muerte.

La modalidad elegida fue la crucifixión, que no llegaría sin pasar antes por una prolongada tortura.

A manera de aleccionamiento y escarnio, previamente a la ejecución los prisioneros serían obligados a caminar alrededor de mil kilómetros, desde Kioto hasta Nagasaki, la ciudad más evangelizada de Japón en aquel entonces.

La Cruz, un camino largo

Antes de partir, los hombres del Shogun les cortaron la oreja izquierda. Los ataron con cuerdas y cadenas en piernas y brazos. Además, a cada uno los sujetaron al cuello, mediante una argolla de hierro, uno de los maderos con el que sería crucificado. Era el 5 de febrero de 1597.

Durante el trayecto, a los condenados se les expuso de pueblo en pueblo, en pleno invierno, con la finalidad de arrancar del corazón de cualquier japonés el deseo de hacerse católico.

De camino el grupo de cristianos oraba y entonaba cantos a Dios.

Al llegar a Nagasaki, sus captores dispusieron todo para la ejecución. Los laicos del grupo pudieron confesarse con los sacerdotes, y estos entre ellos. Cuando todo estuvo listo, los religiosos fueron crucificados.

En su agonía, San Pablo Miki inició su último sermón: “Les declaro, pues, hermanos, que el mejor camino para conseguir la salvación es pertenecer a la religión cristiana, ser católico”.

Testigos del martirio reconocían el fervor y la serenidad de aquellos hombres. Los sacerdotes animaban a los demás a sufrir por amor a Jesucristo y la salvación de las almas.

Las oraciones al Señor y a la Virgen María se mantuvieron durante largo tiempo, así como las arengas y la invocación a quienes estaban presentes.

“Mi Señor Jesucristo me enseñó con su palabra y su buen ejemplo a perdonar a los que nos han ofendido. Yo declaro que perdono al jefe de la nación que dio la orden de crucificarnos, y a todos los que han contribuido a nuestro martirio, y les recomiendo que ojalá se hagan instruir en nuestra santa religión y se hagan bautizar», gritó San Pablo Miki.

En los rostros endurecidos de los mártires se percibía una gran paz y una serena calma.

Finalmente, los verdugos sacaron sus lanzas y traspasaron dos veces con ellas a cada uno de los crucificados.

San Pablo Miki y sus compañeros fueron canonizados por el Papa Pío IX en 1862. En la misma ceremonia fue canonizado el hermano Miguel de los Santos, perteneciente a la Orden de la Santísima Trinidad.

Etiqueta

Compartir

1 comentario en “Hoy recordamos a San Pablo Miki y compañeros, mártires crucificados en Japón”

  1. Pingback: Hoy se celebra a San Felipe de Jesús, primer mártir mexicano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *