Obispos mexicanos reivindican el legado cristero rumbo al centenario de la Ley Calles
– La CEM recuerda el testimonio de los mártires, denuncia la violencia actual y llama a un examen de conciencia nacional

Cristerios
Por: Alejandra Villegas
(CATOLIN).- En un mensaje difundido este jueves 13 de noviembre, titulado Iglesia en México: Memoria y Profecía – Peregrinos de Esperanza hacia el Centenario de nuestros Mártires, los obispos mexicanos honraron a los más de 200.000 mártires de la Resistencia Cristera y reafirmaron que su testimonio sigue interpelando al país. Recordaron que aquellos hombres y mujeres proclamaron con su vida que «Cristo es Rey, no el Estado opresor; Cristo es Rey, no el dictador en turno que se envuelve en su soberbia».
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) presentó este mensaje al término de su 119ª Asamblea Plenaria, realizada del 10 al 14 de noviembre en Casa Lago, Estado de México, con la participación de 121 obispos. En él subrayan que, a casi cien años de la entrada en vigor de la Ley Calles en 1926 —que desencadenó «la persecución religiosa más cruenta de nuestra historia»—, es necesario un «examen de conciencia y un compromiso renovado».
Memoria histórica: la persecución y su legado
Los obispos recordaron que la legislación promovida por Plutarco Elías Calles impuso un severo control sobre creyentes y ministros: disolución de órdenes monásticas, restricciones a la labor pastoral, prohibición del ministerio de sacerdotes extranjeros, limitaciones al culto público y expropiación de edificios religiosos. La Guerra Cristera concluyó oficialmente en 1929, pero la persecución continuó durante años, y las relaciones Iglesia-Estado no se normalizaron sino hasta 1992, con la reforma constitucional y la promulgación de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.
El Episcopado reivindicó sin reservas la memoria de los cristeros y rechazó eufemismos para referirse a su vida y martirio. Afirmó que su legado «escribió una página luminosa en la historia de la Iglesia universal y de nuestra patria».
La ruta jubilar: 2025, 2026 y 2031
La CEM explicó que la llamada «ruta jubilar» —2025, 2026 y 2031— constituye un camino de memoria y esperanza para el país:
2025: Jubileo de la Esperanza
Este año santo, convocado por el Papa Francisco, ha recordado que la esperanza cristiana es virtud teologal, no evasión. Los obispos señalaron que el Jubileo deja la certeza de que «somos peregrinos» sostenidos por la gracia. También destacaron el centenario de la proclamación de la Solemnidad de Cristo Rey y las 38 catequesis preparadas bajo el título Venga Tu Reino, orientadas a cuestionar quién reina realmente en la sociedad y en el corazón de cada creyente.
2026: Centenario de la Resistencia Cristera
Los obispos subrayaron que apenas meses después de instituirse la fiesta de Cristo Rey, entró en vigor la Ley Calles, lo que desencadenó el levantamiento cristero en 1927. Lo consideraron un «acontecimiento providencial» y llamaron a que el centenario no sea solo un recordatorio histórico, sino un momento de conversión. Preguntaron directamente a los fieles: «¿Estamos dispuestos a defender nuestra fe con la misma radicalidad? ¿Hemos perdido el sentido de lo sagrado?».
2031: V Centenario del Acontecimiento Guadalupano
El Episcopado señaló que la Virgen de Guadalupe es «memoria de reconciliación» y «puente entre culturas y razas». El camino hacia este aniversario incluye la Novena Intercontinental Guadalupana. Para los obispos, Guadalupe debe ser hoy un signo que impulse la superación de la violencia, la pobreza y la injusticia.
El mensaje también recuerda que en 2033 se celebrará el bimilenario de la Redención, los 2.000 años de la resurrección de Cristo.
Una mirada al presente: violencia, migración y familia
Sin adoptar «una posición política ni partidista», los obispos denunciaron que México «sigue bajo el dominio de los violentos» y que «el cáncer del crimen organizado» continúa extendiéndose. Afirmaron que «ninguno de los dirigentes que gobierna este país ha logrado erradicar este mal».
Sobre la migración, lamentaron que miles de mexicanos abandonen su hogar por falta de oportunidades o por la violencia, mientras migrantes de otras regiones enfrentan extorsión, secuestro, trata y muerte en su paso por el país.
El mensaje también hizo énfasis en la prioridad de la familia. Señalaron datos «alarmantes» sobre desintegración familiar, violencia intrafamiliar, adicciones entre jóvenes y problemas en ambientes escolares. Criticaron que ciertas políticas públicas se implementen «sin un diálogo genuino con los padres de familia» y advirtieron contra visiones antropológicas contrarias a la dignidad de la persona.
Una afirmación central: la soberanía de Cristo
A lo largo de su mensaje, los obispos reiteraron que los mártires cristeros comprendieron la centralidad de Cristo frente a cualquier poder humano. Subrayaron que morir gritando «¡Viva Cristo Rey!» significó proclamar que «ningún poder humano puede reclamar la soberanía absoluta sobre la persona y la conciencia».

Ale Villegas es jefa de redacción en CATOLIN, Licenciada en Derecho por la Universidad Veracruzana (UV) y en Geografía por la Universidad Veracruzana.




