Nuevos ataques y amenazas contra templos cristianos agravan la crisis en Siria
– Una iglesia ortodoxa fue profanada y un coche bomba fue desactivado junto a un templo maronita, mientras la violencia sectaria y tribal se recrudece tras la caída de Assad..

Daños causados por los actos de vandalismo en la iglesia de Mar Mijaíl, en la provincia de Sueida, Foto por: Observatorio Sirio de Derechos Humanos
Por : Rolando Tobit Bonilla
(CATOLIN). – En medio de la intensificación de los combates armados en el sur de Siria, la comunidad cristiana vuelve a ser blanco de ataques y amenazas. Ayer, la iglesia ortodoxa de Mar Mijaíl, ubicada en la aldea de Al-Sura al-Kubra (provincia de Sueida), resultó gravemente dañada tras ser atacada por un grupo extremista. Según imágenes difundidas en redes sociales, los agresores destruyeron símbolos cristianos, profanaron el altar, desgarraron su cubierta de tela y prendieron fuego al techo y paredes, ennegreciendo los iconos y el gran crucifijo frente al altar.
Los enfrentamientos en la zona han obligado a muchas familias a abandonar sus hogares y buscar refugio en templos. En un hecho paralelo, las fuerzas de seguridad frustraron un atentado contra la iglesia maronita de Mar Elías, en Al-Jreibat (región oriental de Tartús). Tres individuos fueron detenidos cuando pretendían detonar un coche bomba con 20 kilogramos de explosivos. Dentro del vehículo se encontraron panfletos con mensajes de odio sectario y símbolos extremistas.
Monseñor Jihad Nasif, párroco de Mar Elías, explicó que vecinos alertaron sobre un coche sospechoso, lo que permitió a las autoridades actuar rápidamente y desactivar la amenaza.
Hace apenas diez días, habitantes de Safita, a 40 kilómetros de Al-Jreibat, hallaron panfletos pegados en muros de iglesias y comercios, incitando a asesinar cristianos y quemar templos. Los panfletos estaban firmados por la autodenominada «Brigada Ansar al-Sunna», que posteriormente negó su autoría en su canal de Telegram, dejando sin esclarecer quién está detrás de las amenazas.
El clima de inseguridad crece en un país que atraviesa una profunda fragmentación política y tribal tras la caída de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, que puso fin a más de cinco décadas de dominio familiar. En el sur, enfrentamientos entre comunidades drusas y beduinas por el secuestro de un comerciante druso dejaron decenas de muertos y obligaron al gobierno de transición a desplegar tropas. A pesar de un alto el fuego anunciado el 15 de julio, las tensiones persisten.
La situación se agrava con bombardeos de la aviación israelí a blindados sirios en zonas drusas, justificando su intervención como medida de protección a esa población. El nuevo gobierno, encabezado por Ahmed al‑Sharaa, enfrenta la dificultad de integrar a líderes tribales y milicias locales en un país cada vez más fragmentado y con estructuras de poder paralelas, un escenario similar al de Libia tras la caída de Gadafi.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




