Obispo de Santo Tomé y Príncipe denuncia el impacto devastador del adulterio en la sociedad
– Mons. João de Ceita Nazaré advierte que la infidelidad matrimonial hiere a las familias, destruye la vida de las mujeres y deja a los hijos sin referentes estables

Mons. João de Ceita Nazaré, obispo de Santo Tomé y Príncipe
(CATOLIN).- En una homilía pronunciada el 31 de agosto en la Parroquia de la Santísima Trinidad, sede de la diócesis, Mons. João de Ceita Nazaré, obispo de Santo Tomé y Príncipe, lanzó una firme condena contra la expansión del adulterio en la isla, señalando que la crisis familiar es hoy uno de los principales desafíos espirituales y sociales del país.
«El matrimonio no es un juego. Es una misión sagrada», subrayó el prelado, lamentando que muchos hayan olvidado la palabra empeñada en el altar. Según expresó, la traición conyugal ha dejado profundas cicatrices en las esposas, en los hijos y en la propia estructura social.
Dirigiéndose directamente a los hombres, advirtió: «Sus esposas se están muriendo. Mueren por dentro; mueren de abandono; mueren porque lo dieron todo y se quedaron sin nada». Y añadió que la fidelidad no es solo una virtud cristiana, sino «una condición esencial para la estabilidad de la sociedad».
El obispo recordó que muchas mujeres sostuvieron sus hogares con sacrificios incansables —trabajando, cargando arroz, vendiendo pescado, lavando ropa— y, pese a ello, fueron abandonadas. «Este sufrimiento es real», señaló, destacando que los hijos que crecen en estas familias rotas lo hacen en medio de la confusión y la falta de ejemplos.
Mons. Nazaré también reivindicó el papel de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, proponiendo a la Virgen María como modelo de humildad y entrega: «Cuando son fieles, nuestras madres sostienen el mundo. Pero hoy muchas han sido traicionadas, heridas y olvidadas. No son reemplazables».
En su mensaje a los hombres, afirmó que «ser un hombre de verdad no es coleccionar relaciones, sino mantener el corazón en un solo lugar: con la esposa y los hijos». Denunció además la incoherencia de quienes «mienten, engañan y luego aparecen en la Iglesia con cara de santos».
Finalmente, el obispo llamó a la reconstrucción de la familia como base de la sociedad y de la fe cristiana: «Si queremos cambiar este país, debemos empezar en casa. La Iglesia puede predicar mil sermones, pero si las parejas no son fieles, los hijos seguirán creciendo heridos».

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




