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El Papa reconoce a 50 mártires de la Guerra Civil y el sacrificio de un laico que salvó a siete niños

– Los decretos autorizados por Papa León XIV abren el camino a la beatificación de religiosos asesinados en 1936, destacan la entrega de vida de un laico español y declaran venerables a tres religiosas

El Papa reconoce a 50 martires de la Guerra Civil y el sacrificio de un laico que salvo a siete ninos

diocesisdecordoba.es

(CATOLIN).- El Papa León XIV autorizó la promulgación de varios decretos del Dicasterio para las Causas de los Santos, reconociendo el martirio de 50 religiosos asesinados durante la Guerra Civil española, el ofrecimiento de vida de un laico gaditano y las virtudes heroicas de tres religiosas.

La decisión fue tomada tras recibir en audiencia al cardenal Marcello Semeraro, quien presentó las causas aprobadas.

Uno de los decretos más relevantes reconoce el martirio del Siervo de Dios Estanislao Ortega García —cuyo nombre de nacimiento era Lorenzo— y de sus 48 compañeros, religiosos del Instituto de los Hermanos de la Instrucción Cristiana de San Gabriel, junto con el sacerdote diocesano Manuel Berenguer Clusella. Todos fueron asesinados entre julio y noviembre de 1936 en Cataluña, en el contexto de la persecución religiosa durante la Guerra Civil, y han sido reconocidos como mártires «por odio a la fe», lo que permite su futura beatificación sin necesidad de un milagro.

El grupo forma parte de la causa de los llamados mártires gabrielistas, religiosos dedicados principalmente a la enseñanza. La causa fue instruida en la archidiócesis de Barcelona y su fase diocesana concluyó en 2005, tras la recopilación de testimonios y documentación sobre las circunstancias de su muerte, ocurrida en distintos puntos, entre ellos Montcada i Reixac, en medio de la violencia anticlerical de la época.

Junto a este reconocimiento, el Papa aprobó el ofrecimiento de la vida del Siervo de Dios Pedro Manuel Salado Alba, nacido en 1968 en Chiclana de la Frontera y fallecido en 2012 en Ecuador. Miembro de la asociación Hogar de Nazaret, trabajaba con menores en situación vulnerable y murió por agotamiento tras rescatar a siete niños arrastrados por la corriente en una playa.

El “ofrecimiento de la vida”, figura introducida por el Papa Francisco mediante la carta apostólica Maiorem hac dilectionem, reconoce a quienes aceptan libremente una muerte por salvar a otros movidos por la caridad. En caso de confirmarse un milagro atribuido a su intercesión, Salado Alba podrá avanzar hacia la beatificación.

Asimismo, el Pontífice reconoció las virtudes heroicas de tres religiosas, que pasan a ser venerables: María Eletta de Jesús, carmelita descalza nacida en 1605 en Italia y fallecida en 1663 en Praga; María Teresa de la Santísima Trinidad, nacida en 1897 en Países Bajos y fallecida en 1926 en Estados Unidos; y María Rafaela De Giovanna, nacida en 1870 y fallecida en 1933 en Génova.

A diferencia de los mártires, para que estas tres religiosas puedan ser beatificadas será necesario el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión.



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