León XIV alerta ante el lenguaje «orwelliano» de Occidente y defiende la primacía del derecho a la vida
– En su primer discurso al Cuerpo Diplomático, el Papa denunció la manipulación del lenguaje, la restricción de libertades fundamentales y la deriva belicista internacional

La audiencia del Papa a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. Foto por: Vatican Media
(CATOLIN).- El Papa León XIV denunció que en las sociedades occidentales se está desarrollando un lenguaje «orwelliano» que, bajo la apariencia de inclusión, termina excluyendo a quienes no se ajustan a determinadas ideologías y restringe derechos fundamentales como la libertad de conciencia, expresión y religión. Así lo afirmó en su primer discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, pronunciado este viernes.
El Pontífice advirtió que el significado de las palabras se ha vuelto cada vez más ambiguo, hasta el punto de que el lenguaje deja de ser un medio para el encuentro y se transforma en un arma ideológica para engañar, golpear u ofender. Según León XIV, esta manipulación se presenta paradójicamente en nombre de la libertad de expresión, cuando en realidad dicha libertad solo puede sostenerse si el lenguaje está anclado en la verdad.
El Papa subrayó que esta deriva tiene consecuencias directas en los derechos humanos, comenzando por la libertad de conciencia. Defendió la objeción de conciencia como un acto de fidelidad a los principios morales y no como una forma de rebelión, y lamentó que incluso Estados que se proclaman democráticos estén cuestionando este derecho, poniendo en riesgo el equilibrio entre el bien común y la dignidad personal.
En este contexto, León XIV habló de un auténtico «cortocircuito» de los derechos humanos, al advertir que libertades básicas —como la de expresión, la religiosa e incluso el derecho a la vida— están siendo restringidas en nombre de supuestos nuevos derechos. Alertó de que, cuando los derechos se desconectan de la verdad, la naturaleza y la realidad, el propio sistema pierde vitalidad y deja espacio a la fuerza y la opresión.
El Pontífice dedicó un apartado especial a la libertad religiosa, a la que calificó como el primero de todos los derechos humanos. Citando datos recientes, señaló que el 64 por ciento de la población mundial sufre graves violaciones de este derecho y denunció que más de 380 millones de cristianos padecen persecución, con referencias concretas a situaciones en Bangladesh, el Sahel, Nigeria, Siria y Mozambique. También alertó de formas más sutiles de discriminación contra los cristianos en países de mayoría cristiana, especialmente cuando defienden la vida, la familia o la dignidad de los más débiles.
En el plano internacional, León XIV lamentó que «la guerra vuelva a estar de moda» y denunció el abandono del principio, establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía el uso de la fuerza para violar fronteras. Señaló que la paz ya no se busca como un bien en sí mismo, sino como una imposición mediante las armas, lo que socava gravemente el estado de derecho. Aplicó este análisis a conflictos concretos, reclamando un alto el fuego inmediato en Ucrania, una solución basada en dos Estados para Tierra Santa, atención a las tensiones en el Caribe y la costa pacífica americana, y respeto a la voluntad del pueblo venezolano.
En línea con la doctrina de la Iglesia, el Papa defendió el derecho a la vida como «el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano». Rechazó el aborto, que «interrumpe una vida en crecimiento», y la subrogación, que «viola la dignidad» del niño y de la madre. Criticó la financiación pública del llamado aborto seguro, la eutanasia como falsa compasión, y reiteró su llamado a abolir la pena de muerte.
Finalmente, León XIV insistió en que el derecho internacional humanitario debe prevalecer siempre sobre intereses militares, condenó los ataques a civiles y a infraestructuras esenciales, y, pese al panorama preocupante, señaló signos de esperanza en recientes acuerdos de paz. Concluyó evocando a San Francisco de Asís, cuyo ejemplo de humildad, verdad y diálogo —a ochocientos años de su muerte— propuso como camino para construir una paz auténtica.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




