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León XIV llama ante la Unesco a defender la dignidad humana frente a la cultura del descarte

-El Papa advirtió en París que la vida humana no puede convertirse en mercancía y señaló a los niños por nacer, las víctimas de la guerra, los ancianos, los migrantes y las personas con discapacidad como una prueba del verdadero compromiso con la dignidad humana.

Leon XIV llama ante la Unesco a defender la dignidad humana frente a la cultura del descarte

 El Papa en la Unesco. Foto por: VaticanMedia

(CATOLIN). – El papa León XIV afirmó este viernes ante la Unesco que la defensa de la dignidad humana exige proteger especialmente a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad. Durante su intervención en la sede del organismo internacional en París, el Pontífice advirtió sobre una sociedad que puede terminar considerando la vida desde criterios de utilidad, productividad o conveniencia.

El Papa sostuvo que el ser humano nace sin haber elegido su origen, su familia o las circunstancias de su nacimiento, una realidad que, según explicó, establece un vínculo fundamental entre todas las personas. Desde esta perspectiva, señaló que la condición de hijos conduce también al reconocimiento de los demás como hermanos.

León XIV advirtió que olvidar esta dimensión puede transformar la manera en que se entiende la vida. Cuando deja de reconocerse como un don, afirmó, existe el riesgo de tratarla como una mercancía y de abandonar la responsabilidad de cuidarla.

La guerra como expresión de una voluntad de destrucción

Uno de los principales temas abordados por el Pontífice fue la guerra. Recordó que la ciencia y los avances humanos pueden ser utilizados para fines destructivos cuando quedan subordinados a una voluntad de violencia.

En este contexto, recuperó el principio expresado en el Preámbulo de la Constitución de la Unesco después de la Segunda Guerra Mundial: si las guerras nacen en la mente de los hombres, también es allí donde deben construirse los fundamentos de la paz.

Para León XIV, los acuerdos entre Estados son necesarios, pero no suficientes. La paz, explicó, requiere también justicia y una voluntad orientada al bien, y no solamente un equilibrio temporal entre intereses.

Tecnología e inteligencia artificial

El Papa dedicó también parte de su discurso a los avances tecnológicos y a la inteligencia artificial. Señaló que las nuevas herramientas deben permanecer al servicio de la persona y no convertirse en instrumentos de dominio o injusticia.

En ese sentido, planteó una contradicción: mientras se habla de «inteligencia» para referirse a sistemas artificiales, algunas sociedades continúan valorando a las personas según criterios de eficiencia y productividad.

León XIV insistió en que la dignidad humana no desaparece cuando una persona enferma, sufre o deja de ser productiva. Por el contrario, afirmó que esa dignidad permanece hasta la muerte y reclama cuidado durante todas las etapas de la existencia.

«Se mata a los inocentes en nombre de la libertad»

Durante su intervención, el Pontífice también alertó sobre el riesgo de utilizar conceptos como la libertad y la justicia para justificar la exclusión o la violencia.

Al referirse a los desafíos de la comunicación y al uso de la tecnología, defendió la necesidad de mantener una relación entre libertad y verdad. En este contexto pronunció una de las frases centrales de su discurso: «Sin la verdad, el lenguaje acaba sometiéndose a la lógica de la violencia y a la voluntad arbitraria de los poderosos».

A continuación, advirtió que de esa dinámica puede surgir una lógica en la que «se excluye a los demás en nombre del beneficio, y se mata a los inocentes en nombre de la libertad».

El Papa pidió además prestar especial atención a los niños y jóvenes en el entorno digital, donde, señaló, su vulnerabilidad no debe convertirse en una oportunidad para su explotación.

Los más vulnerables como medida del compromiso humano

León XIV presentó finalmente a los grupos más vulnerables como una referencia para comprobar si las declaraciones sobre la dignidad humana se traducen realmente en acciones.

Entre ellos mencionó a los niños en el seno materno y a quienes sufren en los escenarios de guerra, así como a las personas con discapacidad física e intelectual, los ancianos, los migrantes y los refugiados.

«Son ellos el banco de pruebas de nuestras afirmaciones sobre el respeto a la dignidad humana», afirmó.

El Pontífice vinculó esta cuestión con la crisis ecológica y recuperó la reflexión de sus predecesores Benedicto XVI y Francisco sobre la necesidad de proteger simultáneamente a la persona y a la creación. En este sentido, sostuvo que la crisis ecológica es también una crisis antropológica.

Una llamada a recuperar la confianza

En el tramo final de su intervención, León XIV reconoció las dificultades que atraviesan actualmente las instituciones internacionales y señaló la confianza como un elemento necesario para afrontar esa situación.

También defendió el papel de las tradiciones religiosas en la cultura y en la reflexión sobre las grandes preguntas acerca del origen y el destino de la existencia humana.

«Nosotros no estamos en camino hacia la nada», afirmó el Papa, antes de concluir con un llamado a trabajar por una humanidad capaz de recuperar el sentido y abrir camino a la paz.

La visita a la Unesco constituyó la segunda etapa del viaje apostólico de León XIV a Francia, que se prolonga hasta el 28 de septiembre. El Pontífice recordó durante su discurso que en 2027 se cumplirán 75 años de la presencia permanente de la Santa Sede ante la organización.

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