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A 90 años de la destrucción del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles: balas, dinamita y un símbolo de la persecución religiosa

– El monumento fue sometido a un simulacro de juicio, atacado a tiros y finalmente destruido con explosivos el 7 de agosto de 1936

cucion religiosa

 Fusilamiento del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles por parte de milicianos del Frente Popular (7 agosto de 1936)

(CATOLIN). – Este 7 de agosto de 2026 se cumplen 90 años de la destrucción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús situado en el Cerro de los Ángeles, en Getafe. La imagen había sido atacada días antes mediante un acto que simuló un juicio militar y en el que fue declarada «culpable» antes de que un grupo de milicianos disparara contra ella. Finalmente, el monumento fue derribado con dinamita.

La historia del monumento se remontaba a 1919, cuando fue construido gracias a una suscripción popular. La obra estuvo a cargo del arquitecto Carlos Maura Nadal y del escultor Aniceto Marinas y tuvo un costo de medio millón de pesetas de la época.

Su inauguración tuvo lugar el 30 de junio de 1919 ante miles de fieles procedentes de distintas partes de España. Durante la ceremonia, el rey Alfonso XIII realizó la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. El acto contó además con la bendición del nuncio apostólico Francesco Ragonesi y la participación del arzobispo de Madrid, Prudencio Melo.

Los primeros mártires del Cerro

Con el inicio de la Guerra Civil, el Cerro de los Ángeles quedó rápidamente expuesto a la violencia. El 18 de julio de 1936, alrededor de treinta integrantes de las Compañías de Obreros de San José y del Sagrado Corazón de Jesús acudieron al lugar para participar en una vigilia de adoración nocturna.

Después de la misa celebrada durante la madrugada del 19 de julio por el capellán José María Vegas Pérez, la mayoría regresó a Madrid. Sin embargo, cinco jóvenes de Acción Católica permanecieron en el lugar para continuar la guardia de honor ante el monumento.

Se trataba de Pedro-Justo Dorado Dellmans, de 31 años; Fidel Barrios Muñoz, de 21; Elías Requejo Sorondo, de 19; Blas Ciarreta Ibarrondo, de 40; y Vicente de Pablo García, también de 19 años.

Después de que los milicianos inspeccionaran el lugar y desalojaran el monasterio de las Carmelitas Descalzas, los cinco jóvenes buscaron refugio en las inmediaciones. Posteriormente acudieron a una finca de Perales del Río, donde fueron denunciados después de haber sido vistos rezando y bendiciendo la mesa.

El 23 de julio fueron asesinados mientras daban vivas a Cristo Rey.

El sacerdote José María Vegas Pérez y Fidel de Pablo García, hermano de Vicente, también serían asesinados posteriormente. Además, los milicianos incendiaron el templo después de sacar de su interior imágenes y ornamentos.

El monumento, llevado a un supuesto juicio

El ataque contra el Sagrado Corazón alcanzó una dimensión simbólica particular. Frente a la imagen se organizó una representación de un juicio militar. Se instaló una mesa con tres personas que actuaron como tribunal y se formularon diversas acusaciones contra la estatua.

Entre ellas se encontraba considerarla enemiga del pueblo, un obstáculo para la nueva República y un símbolo de la monarquía y del clericalismo. También se cuestionó que hubiera sido colocada en un espacio público.

La imagen fue declarada culpable y se pronunció una sentencia de muerte.

A continuación, un grupo de milicianos formó un pelotón de fusilamiento. Una miliciana dio la orden de disparar y los presentes abrieron fuego contra la escultura, concentrando los impactos especialmente en el rostro, el pecho y el corazón.

Las fotografías conservadas de aquel momento muestran los numerosos impactos producidos por los disparos. Sin embargo, la zona correspondiente al Sagrado Corazón quedó prácticamente intacta.

La dinamita terminó con el monumento

Los disparos no consiguieron derribar la estructura. Después intentaron hacerlo utilizando gruesos cables de acero colocados alrededor del cuello de la estatua y sujetos a un tractor. Los intentos fracasaron al romperse los cables.

Posteriormente, varias personas utilizaron mazas y cinceles para golpear las esculturas durante horas. La dureza de la piedra impidió que el monumento fuera derribado.

La destrucción definitiva ocurrió durante la madrugada del 7 de agosto de 1936. Varios camiones llegaron al Cerro de los Ángeles con explosivos. Después de perforar la base del monumento y colocar la carga, una explosión provocó el derrumbe de la estructura.

La detonación fue de tal magnitud que los cristales de las viviendas de Getafe llegaron a temblar. Tras la caída de la escultura, la cabeza de Cristo fue separada y arrastrada por las calles de la localidad atada a un caballo.

Las fotografías del ataque fueron difundidas posteriormente por la prensa del Frente Popular. El Ayuntamiento de Getafe, con el respaldo del Gobierno de la República, cambió entonces el nombre del lugar por el de «cerro Rojo».

Mientras tanto, las autoridades republicanas sostenían ante el extranjero que en los territorios bajo su control se respetaban la libertad de cultos y la religión. Las imágenes de la destrucción del monumento mostraron, sin embargo, el alcance de la violencia anticlerical.

Las Carmelitas Descalzas del Cerro lograron ponerse a salvo gracias a la ayuda de un vecino de Getafe que facilitó su huida.

El Cerro volvió a ser lugar de culto

Meses después de la destrucción, el lugar fue recuperado. El 6 de noviembre de 1936, el general Varela, acompañado por sus legionarios, tomó nuevamente el Cerro de los Ángeles después de la caída de Getafe.

Entre las ruinas se levantó una gran cruz blanca y se izó la bandera española. En ese mismo lugar se celebró una misa de desagravio en un altar improvisado, mientras continuaban los combates en las inmediaciones.

El 13 de noviembre, la XII Brigada Internacional intentó recuperar la posición, pero el ataque terminó fracasando, con más de 270 milicianos muertos.

Décadas después, el Cerro recuperó también su monumento. El 25 de junio de 1965 fue inaugurada una nueva imagen del Sagrado Corazón de Jesús, réplica de la original y nuevamente realizada por Aniceto Marinas. La escultura alcanza 11,50 metros de altura.

Actualmente, el Cerro de los Ángeles alberga también el convento de Carmelitas Descalzas y el seminario de Getafe. La comunidad de religiosas, fundada por Santa Maravillas de Jesús, celebra durante 2026 un Año Jubilar concedido por el Papa León XIV con motivo de su centenario.

A nueve décadas de aquellos acontecimientos, el monumento reconstruido permanece en el Cerro de los Ángeles, convertido nuevamente en un lugar de peregrinación al que acuden cada año decenas de miles de personas.

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