Estudio en Finlandia cuestiona que la reasignación de sexo mejore la salud mental en jóvenes
– Investigación de 25 años revela que la morbilidad psiquiátrica aumenta tras los tratamientos en adolescentes con disforia de género

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(CATOLIN).- Un estudio realizado en Finlandia con más de 2.000 jóvenes concluye que los tratamientos de reasignación de sexo no mejoran, sino que agravan la salud mental de adolescentes con disforia de género. La investigación, publicada en la revista Acta Paediatrica, cuestiona la premisa clínica que sostiene que las intervenciones hormonales y quirúrgicas son una respuesta eficaz al malestar psicológico.
El análisis, basado en un estudio de cohorte con datos recopilados entre 1996 y 2019, evaluó a 2.083 personas derivadas antes de los 23 años a servicios especializados de identidad en Finlandia, comparándolas con un grupo de control de la población general. Los resultados muestran que la tasa de enfermedades psiquiátricas en estos jóvenes, ya elevada antes del tratamiento (47,9 % frente a 15,3 %), aumentó hasta el 61,3 % tras más de dos años, mientras que en el grupo de control se mantuvo estable en torno al 14 %.
Los datos más significativos corresponden a quienes recibieron tratamiento médico. En varones sometidos a terapia feminizante con estrógenos, la morbilidad psiquiátrica pasó del 9,8 % al 60,7 %. En mujeres que recibieron testosterona, el aumento fue del 21,6 % al 54,5 %. Incluso tras ajustar los resultados considerando antecedentes psiquiátricos, el riesgo se mantuvo elevado: aproximadamente cinco veces mayor en varones y tres veces mayor en mujeres respecto al grupo de control.
El estudio también indica que estos niveles de riesgo se mantienen similares tanto en quienes recibieron tratamientos como en quienes no, lo que sugiere que la intervención médica no reduce la brecha de salud mental frente a la población general.
Además, los investigadores identificaron un cambio en el perfil de los pacientes a partir de 2010. Desde 2011, las derivaciones a servicios de identidad se multiplicaron por diez, y casi la mitad de los nuevos pacientes (47,9 %) presentaban ya problemas psiquiátricos graves antes de su primera evaluación, frente al 23,7 % en años anteriores.
Los autores plantean que, en muchos casos, la disforia de género podría estar asociada a trastornos mentales subyacentes como depresión o ansiedad que no han sido adecuadamente tratados. También mencionan la llamada “hipótesis del estrógeno”, que vincula esta hormona con el posible agravamiento de síntomas depresivos.
Estos hallazgos se suman a una tendencia internacional de revisión de los protocolos médicos en menores. En el Reino Unido, el informe conocido como Cass Review concluyó que la evidencia sobre el uso de bloqueadores de la pubertad y hormonas es “notablemente débil”, mientras que datos de Suecia apuntan en la misma dirección.
La especialista Riittakerttu Kaltiala, quien ha liderado el trabajo clínico en Finlandia y participó en el Cass Review, señaló que muchos jóvenes no mostraban mejoría pese a recibir estos tratamientos.
Los investigadores concluyen que la idea de que la reasignación médica es necesaria o beneficiosa para la salud mental de estos pacientes se basa en evidencia limitada, y proponen como prioridad una evaluación psiquiátrica y psicoterapéutica exhaustiva, así como el tratamiento de los trastornos mentales preexistentes antes de considerar intervenciones irreversibles.

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




