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26 nuevos sacerdotes marcan el fin del bloqueo en los Heraldos del Evangelio

– La institución ordena 26 nuevos sacerdotes en el Domingo de la Divina Misericordia, marcando el fin de un bloqueo vigente desde 2019

26 nuevos sacerdotes marcan el fin del bloqueo en los Heraldos del Evangelio

Heraldos del Evangelio

(CATOLIN).- Los Heraldos del Evangelio celebraron la ordenación sacerdotal de 26 diáconos de la Sociedad Clerical Virgo Flos Carmeli, en una ceremonia presidida por el cardenal Raymundo Damasceno Assis, arzobispo emérito de Aparecida y actual comisario pontificio.

La celebración tuvo lugar el Domingo de la Divina Misericordia, dentro de la Octava de Pascua, y fue transmitida en directo, representando un momento significativo para la institución tras varios años en los que las ordenaciones permanecieron bloqueadas.

Este evento se realizó un día después de la ordenación de 31 diáconos, llevada a cabo el 11 de abril, y forma parte de un proceso que pone fin, en la práctica, a una paralización que se extendía desde 2019, cuando el mismo cardenal Damasceno fue nombrado comisario pontificio.

La reanudación de las ordenaciones se produce tras la intervención ordenada por el Papa Francisco en 2017, cuando se dispuso una visita apostólica para investigar presuntas irregularidades, seguida del comisariamiento de la institución, lo que implicó su gobierno temporal por parte de un delegado de la Santa Sede.

Los Heraldos del Evangelio, fundados en 1999 en São Paulo por Mons. João Scognamiglio Clá Dias y reconocidos por la Santa Sede en 2001 por el Papa Juan Pablo II, habían anunciado previamente estas ordenaciones como parte de las celebraciones de la Octava de Pascua.

La Sociedad Apostólica Virgo Flos Carmeli, de la cual proceden los nuevos sacerdotes, es una sociedad clerical de vida apostólica aprobada en 2009 por la Santa Sede, integrada por miembros que, tras una experiencia de vida comunitaria, reciben la vocación sacerdotal para fortalecer su labor evangelizadora.

Más allá del número de ordenaciones, la ceremonia representa un signo de normalización para la institución, que durante años atravesó un periodo de intervención, tensiones internas e incertidumbre. La retransmisión pública del acto subraya este cambio de ეტაპa, mostrando una nueva fase más visible en la vida de los Heraldos.

La jornada combina así dos dimensiones: por un lado, la incorporación de nuevas vocaciones al sacerdocio; por otro, el inicio de una etapa distinta tras un prolongado periodo de bloqueo, aunque aún persisten interrogantes sobre el proceso vivido en los últimos años.

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