Fraternidad Sacerdotal San Pío X confirma que no aplazará las consagraciones episcopales del 1 de julio
– El padre Davide Pagliarani rechaza la condición impuesta por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y responde por escrito al cardenal Víctor Manuel Fernández.

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(CATOLIN).- El Consejo General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X comunicó formalmente que procederá a las consagraciones episcopales previstas para el próximo 1 de julio, rechazando la petición del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de suspenderlas como condición previa para reanudar el diálogo teológico.
La decisión fue adoptada por unanimidad por los cinco miembros del Consejo General y quedó recogida en una carta fechada el 18 de febrero y dirigida al cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio. La Fraternidad hizo pública la misiva junto con varios documentos anexos.
La respuesta se produce tras la reunión celebrada el 12 de febrero entre el padre Davide Pagliarani y el cardenal Fernández, convocada después de que la Fraternidad anunciara el 2 de febrero su intención de consagrar nuevos obispos alegando un «estado de grave necesidad» para las almas bajo su cuidado pastoral.
Advertencia de cisma y rechazo de la acusación
El 12 de febrero, el Dicasterio advirtió que proceder a consagraciones episcopales sin mandato pontificio «constituiría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma)», con graves consecuencias para los futuros obispos y para la Fraternidad. En ese mismo encuentro, Fernández propuso retomar un proceso de diálogo teológico para determinar los «mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica», condicionándolo al aplazamiento de las consagraciones.
En su respuesta, firmada en Miércoles de Ceniza, Pagliarani acogió favorablemente la oferta de diálogo, recordando que él mismo la había propuesto en 2019 en una carta dirigida a Mons. Guido Pozzo, entonces secretario de la Comisión Ecclesia Dei, pero afirmó que en ese momento el Dicasterio no mostró interés real en la discusión doctrinal. Ahora, sostuvo que no puede aceptar «por honestidad intelectual y fidelidad sacerdotal» ni los objetivos planteados para el diálogo en la situación actual ni el aplazamiento de la fecha del 1 de julio.
Ante la acusación de cisma, la Fraternidad publicó también un documento doctrinal en el que afirma que una consagración episcopal sin autorización de la Santa Sede no constituye ruptura de la comunión si no va acompañada de intención cismática ni de colación de jurisdicción. El texto cita documentos de Pío XII —la encíclica Mystici Corporis (1943) y las cartas apostólicas Ad Sinarum Gentem (1954) y Ad Apostolorum Principis (1958)— para sostener que el poder de jurisdicción episcopal procede del Romano Pontífice con independencia de la consagración. Por ello, asegura que los futuros obispos auxiliares «no se arrogarán ninguna jurisdicción contra la voluntad del Papa».
Cinco argumentos contra el marco de diálogo
En la carta, Pagliarani expone cinco razones para considerar impracticable el diálogo propuesto.
En primer lugar, afirma que no es posible un acuerdo doctrinal sobre las orientaciones adoptadas desde el Concilio Vaticano II, ya que los textos conciliares no pueden ser corregidos ni puede cuestionarse la legitimidad de la reforma litúrgica. Señala además que el desacuerdo se ha agravado con documentos como la exhortación apostólica Amoris Lætitia y el motu proprio Traditionis Custodes.
En segundo lugar, sostiene que la interpretación del Concilio Vaticano II está fijada en el Magisterio posconciliar y no es un conjunto de textos libremente interpretables. En tercer lugar, denuncia que el diálogo se plantea junto con advertencias públicas de sanciones canónicas. En cuarto lugar, considera que no corresponde a la Fraternidad determinar los criterios de pertenencia a la Iglesia, establecidos por el Magisterio a lo largo de los siglos. Y en quinto lugar, recuerda el precedente del proceso de diálogo iniciado en 2009 y concluido el 6 de junio de 2017, cuando el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Ludwig Müller, exigió la adhesión explícita al Concilio y al período posconciliar como condición para cualquier reconocimiento canónico.
Llamado a la oración
Pese a la firmeza de su postura, la carta concluye con una apelación pastoral al cardenal Fernández, asegurando que la Fraternidad no pide privilegios ni regularización canónica, sino poder continuar administrando los sacramentos a los fieles que acuden a ella. Afirma que la necesidad de las consagraciones responde a una «necesidad concreta a corto plazo para la supervivencia de la Tradición».
La carta está firmada por Pagliarani junto a los otros miembros del Consejo General: el obispo Alfonso de Galarreta, Christian Bouchacourt, el obispo Bernard Fellay y Franz Schmidberger.
Desde Menzingen, la dirección de la Fraternidad pidió a sus miembros y fieles ofrecer el rezo del rosario y los sacrificios cuaresmales «especialmente por el Santo Padre, por el bien de la Santa Iglesia y para preparar dignamente las almas para la ceremonia del 1 de julio».
Anexos
Carta del Padre Pagliarani al Cardenal Fernández
Anexo I: Carta del Padre Pagliarani a Monseñor Pozzo, del 17 de enero de 2019
Anexo II: Orden y jurisdicción: la inanidad de la acusación de cisma
Anexo III: Carta del Cardenal Müller a Monseñor Fellay, del 6 de junio de 2017

CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




