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Un millón de fieles peregrinan a Namugongo en honor a los mártires de Uganda

– Con heridas en los pies y el rosario en las manos, miles caminan durante semanas para rendir homenaje a 45 cristianos asesinados por su fe, víctimas de la persecución del rey Mwanga II.

Un millon de fieles peregrinan a Namugongo para honrar a los martires de Uganda

Uganda

(CATOLIN). – Una multitud impresionante, compuesta por cerca de un millón de peregrinos, avanza lenta pero firmemente hacia el santuario de Namugongo, en Uganda. Es la antesala del Día de los Mártires de Uganda, que se celebrará el próximo martes 3 de junio, y que conmemora el sacrificio de 45 jóvenes cristianos —22 católicos y 23 anglicanos— ejecutados entre 1885 y 1887 por orden del rey Mwanga II.

Los peregrinos, muchos de ellos con los pies heridos por la larga caminata, portan el rosario en las manos y oraciones en los labios. Algunos han recorrido cientos de kilómetros desde países vecinos como Kenia, Tanzania, Ruanda, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo. “Cada llaga en mis pies forma parte de mi oración”, expresó Brenda Wesonga, quien caminó tres semanas desde Bungoma, Kenia. “Rezamos por la paz, por la justicia en nuestros países y por la fortaleza necesaria para seguir adelante”.

El martirio de estos jóvenes fue provocado por su fidelidad inquebrantable a la moral cristiana. Muchos, servidores en la corte del rey Mwanga II, fueron asesinados por rechazar relaciones sexuales de carácter homosexual impuestas por el monarca. Su negativa, basada en la fe cristiana y el compromiso con la castidad, fue interpretada como una traición. Se negaron también a renegar de su fe y a poner por encima del Evangelio la autoridad del rey. Por su obediencia a Dios y fidelidad al perdón, la castidad y la verdad, fueron quemados vivos o decapitados.

Los peregrinos, muchos de ellos vestidos de rojo en memoria de la sangre derramada, se dirigen a los santuarios católico y anglicano, situados uno junto al otro en Namugongo. Esta cercanía expresa el carácter ecuménico de la peregrinación, que este año cuenta con la participación de decenas de líderes de distintas confesiones cristianas. “Nuestros estilos de culto pueden variar, pero la fe compartida y la sangre de los mártires nos unen”, señaló Peter Okumu, catequista del norte de Uganda.

Canonizados en 1964 por el Papa Pablo VI, los mártires de Uganda siguen siendo faros de fe para África. San Juan Pablo II visitó el santuario en 1993, y el Papa Francisco presidió una Misa allí en 2015. La basílica de Namugongo, erigida en el lugar donde san Carlos Lwanga fue quemado vivo, es hoy un símbolo de esperanza.

La movilización también tiene una dimensión juvenil y formativa. Geofrey Etiang, de 22 años, señaló: “La historia de los mártires muestra que incluso los jóvenes pueden mantenerse firmes en su fe”. Muchos participan buscando sentido y liderazgo cristiano.

Las autoridades locales han desplegado equipos de seguridad, atención médica y puntos de hidratación, aunque se ha alertado sobre el peligro de consumir agua no tratada en los alrededores del santuario. El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, habitual asistente al evento, ha instado en años anteriores a seguir el ejemplo de los mártires como constructores de paz y esperanza. Este año, líderes religiosos exhortan a reflexionar sobre los desafíos sociales del país, como la corrupción, el desempleo juvenil y la violencia contra las mujeres.

“Hoy los mártires sufren de otras maneras: pobreza, adicciones o errores del pasado”, reflexionó David Okuku, antiguo miembro de bandas. “Puede que no muramos en la hoguera, pero seguimos cargando con nuestra cruz. Y seguimos creyendo”.

Mientras se acerca el 3 de junio, miles de fieles siguen llegando. Muchos dormirán al raso bajo lonas, cantando himnos en suajili, luganda y latín. Para África oriental, los mártires de Uganda no son solo una historia del pasado, sino un llamado vivo a la fidelidad, la valentía y la santidad cotidiana.

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