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Mayo: mes dedicado a nuestra Madre, la Virgen María

– Mayo es un mes especial es el mes que la Iglesia dedica a la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra.

maria madre de Dios

La tumba del Papa Francisco en Santa Maria la Mayor. Foto por: Vatican Media

(CATOLIN).– Mayo ha de ser un mes propicio para renovar el amor que todos los bautizados debemos profesar a la mujer que Dios eligió -desde la eternidad- para ser madre de su Hijo, Jesucristo, el Verbo hecho carne para redención del género humano.

¡Cómo no volver la mirada hacia Ella, que nos mira primero con dulzura y compasión! No es casualidad que Dios haya querido crecer al calor de una madre como María y recibir sus amorosos cuidados.

En el plan de salvación, la Santísima Virgen María ocupa un lugar especial. En virtud de su maternidad, fue concebida inmaculada, y por fidelidad a su Hijo, ha sido coronada como Reina del Cielo y de la Tierra. No hay santidad sin el concurso de María, porque toda Ella -dichos y obras- lleva a Cristo. ¡Quién conoce mejor a un hijo que una madre! ¡Qué hijo bueno y noble no conoce a su madre o la ama con todo el corazón!

Habría que ser uno un poco o muy necio para no dejarse abrazar por esa Madre amorosa que Jesús nos regaló. ¡cómo no dedicar un tiempo para conocerla mejor y mejorar el trato con Ella, que conoció y amó a Jesús como nadie en la tierra!

La Iglesia, en su sabiduría, pide a sus hijos que estén pendientes de la Madre de manera especial durante este mes y sean particularmente agradecidos por todos sus cuidados.

María, la más humilde entre todas las mujeres, es modelo para todos, en 2014 el Papa Francisco en su mensaje (desde Roma) en Buenos Aires, Argentina expresó:

“Hay un solo modelo para ustedes, María: La mujer de la fidelidad, la que no entendía lo que le pasaba pero obedeció. La que en cuanto supo lo que su prima necesitaba, se fue corriendo, la Virgen de la Prontitud. La que se escapó como refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su hijo”,

La Virgen, por Jesús, nos ha acercado el cielo y su vida es la mejor prueba de que es posible alcanzarlo: “Ella nos muestra que el cielo está al alcance de la mano, si también nosotros no cedemos al pecado, alabamos a Dios con humildad y servimos a los demás con generosidad” (Francisco, Ángelus, 15 de agosto del 2022).

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