Cardenal Sarah advierte “paganismo líquido” en la Iglesia y llama a oración ante posible ruptura con la FSSPX
– El purpurado pide claridad doctrinal sobre el Vaticano II, alerta sobre consagraciones episcopales sin mandato y ve en León XIV un pontificado orientado a la unidad en la verdad

Cardenal Robert Sarah
(CATOLIN).– El cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, alertó sobre lo que describe como un “retorno del paganismo” dentro de la Iglesia, al tiempo que pidió oración y ayuno ante el riesgo de una ruptura con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) por las consagraciones episcopales previstas para el 1 de julio.
En una entrevista concedida a la revista francesa La Nef, con motivo de la publicación de su nuevo libro de conversaciones con Nicolas Diat, el purpurado abordó diversos temas clave de la vida eclesial actual, entre ellos la crisis doctrinal, la liturgia, el Concilio Vaticano II, el pontificado de Francisco y las primeras orientaciones del Papa León XIV.
Crítica leal dentro de la Iglesia
Sarah afirmó que es legítimo, e incluso necesario, ejercer un discernimiento crítico sobre pontificados pasados, siempre que se haga “con temor de Dios, con amor a la Iglesia y sin caer jamás en la irreverencia”. Subrayó que “un cardenal no es un cortesano”, sino un servidor de la verdad que debe hablar “con lealtad, sobriedad y caridad”.
Sobre el pontificado de Francisco, señaló que todo periodo deja “un legado mixto”, con aportaciones valiosas pero también “zonas de turbación o confusión”. Reveló además que expresó en privado su preocupación por posibles “ambigüedades prácticas” que podían afectar la claridad doctrinal, aunque insistió en que la crisis actual no puede atribuirse a una sola persona.
“Paganismo líquido” dentro de la Iglesia
El cardenal identificó como problema central la penetración de un “paganismo” moderno que desplaza a Dios del centro. “Cuando la fe se reduce a un lenguaje sociológico, la liturgia a una animación, la moral a una negociación permanente y la Iglesia a una institución que debe ajustarse a los deseos del tiempo, entonces algo del paganismo vuelve”, afirmó.
Según explicó, este fenómeno se manifiesta en la pérdida del sentido del pecado, la banalización de la liturgia, la incomodidad ante la verdad revelada y el predominio de criterios mundanos. “Este paganismo es una ideología líquida que se infiltra por todas partes”, advirtió, señalando además que “la permeabilidad al espíritu del mundo es la gran herejía de nuestro tiempo”.
Añadió que el miedo a desagradar al mundo lleva a preferir “la ambigüedad a la claridad” y “el acompañamiento sin conversión”, cuando, a su juicio, el mundo espera de la Iglesia que “le abra el Cielo”.
Vaticano II: necesidad de esclarecimiento
Respecto al Concilio Vaticano II, Sarah evitó hablar de correcciones, pero insistió en la necesidad de “esclarecimientos” doctrinales para evitar interpretaciones de ruptura con la Tradición. “La Iglesia no tiene nada que temer de la claridad”, afirmó.
Indicó que temas como la libertad religiosa, el ecumenismo, la colegialidad y la relación con el mundo moderno han dado lugar a interpretaciones divergentes, por lo que deben leerse “en continuidad con la fe de siempre”, descartando lecturas de discontinuidad.
Liturgia y tensiones con la FSSPX
En materia litúrgica, el cardenal rechazó una “guerra de sensibilidades” y recordó que “la liturgia pertenece a la Iglesia, no a partidos”. Subrayó que el desafío principal es recuperar el sentido sagrado del culto y su orientación hacia Dios.
Sobre la FSSPX, calificó como “objetivamente grave” la posibilidad de consagraciones episcopales sin mandato pontificio, advirtiendo que constituirían “una ruptura decisiva con la comunión eclesial” y podrían implicar excomunión. “Un acto de esta naturaleza heriría aún más la unidad visible de la Iglesia”, señaló.
No obstante, pidió también que no se desprecie el sufrimiento ni las cuestiones doctrinales de los fieles vinculados a este ámbito, insistiendo en la necesidad de unir “verdad y caridad”. Finalmente, hizo un llamado explícito: “debemos ayunar y rezar para que lo irreparable sea evitado”.
Occidente en crisis y signos de esperanza
El purpurado describió a Occidente como “profundamente herido”, marcado por la pérdida del sentido de la transmisión y la confusión antropológica. Sin embargo, destacó signos de esperanza como el aumento de bautismos de adultos en Europa, el renovado interés por la adoración eucarística, la búsqueda de silencio entre jóvenes y la vitalidad de familias y comunidades fervorosas.
También advirtió sobre el riesgo de una “dictadura del relativismo” cuando la democracia pretende definir el bien y el mal sin referencia a un orden trascendente, proponiendo como respuesta la oración, la formación doctrinal y la vida sacramental.
León XIV: claridad doctrinal y unidad
Finalmente, Sarah expresó su lectura de las primeras acciones del Papa León XIV, destacando su énfasis en la paz, la unidad, la misión y la responsabilidad doctrinal de la Iglesia.
Según el cardenal, las prioridades del actual pontificado apuntan a “la restauración de la unidad en la verdad, el recentramiento cristológico” y una Iglesia “vuelta hacia Dios”. Concluyó que, si se logra mayor claridad doctrinal, profundidad litúrgica y paz interior, “se prestará un gran servicio al pueblo fiel”.
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CEO de CATOLIN, Lic. en comunicación por la Universidad Anáhuac Veracruz Campus Xalapa, Mtro. en Mercadotecnia por la Universidad de Xalapa, Fotógrafo y rapero católico.




