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Un día como hoy, 14 de enero, Guízar y Valencia inició su primera visita pastoral en Teocelo (1920)

– El 14 de enero de 1920, a cinco días de tomar posesión, el obispo comenzó una gira por las zonas afectadas por el terremoto, llevando auxilio material y consuelo espiritual.

Un dia como hoy 14 de febrero Guizar y Valencia inicio su primera visita pastoral en Teocelo 1920

Museo de San Rafael

(CATOLIN).- El 14 de enero de 1920, monseñor Rafael Guízar y Valencia realizó su primera visita pastoral a Teocelo, Veracruz, apenas cinco días después de haber tomado posesión de su diócesis. La visita se enmarcó en una gira emprendida para atender a los pueblos afectados por el terremoto, con el objetivo de brindar ayuda material y asistencia espiritual.

Según su propio testimonio, esta primera visita pastoral, realizada a caballo y a pie, se prolongó durante dos años. Teocelo fue el primer lugar donde se encontró directamente con la tragedia: del templo parroquial, antes una construcción maciza y noble, solo quedaba un montón de piedras.

Ante la destrucción, el obispo improvisó una capilla en la casa que mejor se había conservado, con el fin de reunir al pueblo y ofrecer palabras de consuelo y esperanza. Durante su estancia, repartió tres mil pesos entre las familias más necesitadas. Esta ayuda se dio en el contexto de su encuentro con el general Cándido Aguilar, enviado por el Gobierno Federal para auxiliar a los damnificados, quien le informó que contaba con trescientos mil pesos para la atención de la emergencia.

Guízar y Valencia explicó entonces que el general podía atender a Teocelo, por ser una población más grande, mientras él se dirigiría a reconstruir Cosautlán, de menor tamaño. En cada pueblo que visitaba, el obispo se detenía a atender personalmente a los enfermos y lesionados, reunía a la población a campo abierto pese al intenso clima de la región y los exhortaba tanto a confiar en Dios como a esforzarse en la reconstrucción de sus casas y en retomar la vida cotidiana.

Durante estas jornadas, administraba el sacramento de la confirmación y dedicaba largas horas a confesar, incluso sentado junto a muros derruidos o en plena calle, extendiendo su labor pastoral hasta la una o dos de la madrugada. De este modo, la visita a Teocelo marcó el inicio de una extensa misión episcopal caracterizada por la cercanía directa con los fieles y la atención a las necesidades surgidas tras el desastre.

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