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5 medios con los que puedes ayudar a las almas benditas del purgatorio

Xalapa, Ver. 28 Abril 21. 21:40 hrs.
CATOLIN
Cómo dice San Buenaventura, son muy desvalidas estas almas que no cuentan con ningún medio con qué satisfacer por sus deudas; no pueden hacer ninguna obra meritoria ni ganar indulgencia alguna.

      Nosotros podemos aliviarlas, y tenemos a nuestro alcance medios fáciles de practicar y de valor infinito, de los que los mismos ángeles carecen. Por ello, CATÓLICO INFORMADO te presenta algunos medios con los cuales puedes hacer caridad con las almas del purgatorio y atenuar sus penas.

1. La Santa Misa
    
    La oración más importante que se pueda aplicar por los difuntos es la Santa Misa.

    La Misa no sólo alivia a las almas del purgatorio como sacrificio propiciatorio para satisfacer las penas, sino que les ayuda también como sacrificio impetratorio, para obtener el perdón. Así, se desprende y aparece de manifiesto por la atención que pone la Iglesia en esto, ya que no sólo ofrece la Misa por las almas del purgatorio, sino que ruega en todas las Misas por su liberación.

     “Todo el que ruega, mucho más el que comulga, por las almas del purgatorio con ánimo de aliviarlas, las obliga a la gratitud y a la remuneración”, (Adriano VI).

2. El Santo Rosario

    El rezo del Santo Rosario es uno de los medios más eficaces para alcanzar la salud eterna a los difuntos, derramando sobre el purgatorio un tesoro inmenso de gracias.

    El Santo Rosario no sólo santifica a sus devotos, sino que además los redime y cura de la culpa y de la pena.

    En cierta ocasión Santa Teresa de Jesús decía a sus religiosas: “un Ave María pido por amor de Dios a quien esto leyere para que sea ayudada a salir del purgatorio y llegar a ver a Jesucristo Nuestro Señor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por siempre jamás”.

    Con todo esto, podemos decir que después de la Santa Misa, el Rosario es la oración, el acto religioso más importante para sacar almas del purgatorio.

3. Una pequeña mortificación
    Las oraciones alivian a las almas del purgatorio, pero se dobla, se centuplica su eficacia cuando son acompañadas de la mortificación.

    El ayuno, la limosna, la abstinencia de tal o cual bocado o bebida, que agradarían pero de las que no hay necesidad; con privarse de una diversión, con sufrir un genio contrario, con tolerar con paciencia un contratiempo, un dolor, con cumplir el propio deber, etc.; son mortificaciones tan útiles y tan grandemente agradables a Dios.

4. Las indulgencias

    La iglesia tiene un gran tesoro: las indulgencias. Es un deber de todo católico profundizar en su conocimiento y saber cuáles son las riquezas que nos ofrece.

    La indulgencia que la iglesia nos ofrece es la remisión ante Dios de la pena temporal de vida por nuestros pecados, estando la falta ya borrada; la indulgencia que el fiel bien dispuesto obtiene cumpliendo ciertas condiciones determinadas por la iglesia, dispensadora de la redención, que distribuye y aplica por su autoridad el tesoro de reparaciones de Cristo y los santos.

    Aprovechemos este caudal de riquezas que la Iglesia pone a nuestra disposición y ofrezcamos por nuestros difuntos, por todas las almas del purgatorio, este acto de caridad que repercutirá en nuestro propio bien, según el dogma de la comunión de los santos: ese fluir maravilloso de la savia vivificante de la gracia por todo el cuerpo místico de Cristo, que constituye la Iglesia militante, purgante y triunfante.

5. Un Padre nuestro

En cierta ocasión se le apareció al beato Conrado de Ofida, religioso de la orden de San Francisco, otro religioso de la misma orden, que había muerto poco antes, rodeado de vivísimas llamas, suplicándole que lo aliviara con sus oraciones de las gravísimas penas que sufría. Él, rezó inmediatamente en sufragio suyo un Padre Nuestro, añadiendo: “Concédele, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz perpetua”.

    Sintiendo el difunto gran alivio, suplicó al caritativo sacerdote que lo repitiese, quien, al momento le complació; y aumentándose cada vez más su descanso dijo: ¡Por las llagas de Jesús, continúad esta oración que me proporciona descanso y alivio en mis tormentos!  

    Recemos por lo menos un Padre nuestro pues es de gran ayuda si lo ofrecemos por las almas benditas del purgatorio.

    CATOLIN estos son algunos medios con los cuales podemos tener caridad con las almas benditas del purgatorio. Me gustaría que comentes qué medios realizas en su ayuda y qué otros conoces.

     Un día menos en la tierra pero más cerca de Dios.
Columnista de CATOLIN
Escrito por:
Alejandra Villegas
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