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¡Por fin voy a estar contigo, Hijo mío!

Xalapa, Ver. 15 Agosto 22. 15:10 hrs.
Columnista de CATOLIN
    La Santísima Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, en donde ella participa ya en la gloria de la resurrección de su Hijo, anticipando la resurrección de todos los miembros de su cuerpo.

 
    Hoy que recordamos esta Solemnidad de la Asunción es propicio que reflexionemos sobre ¿Qué tan frecuente pienso que mi meta es el cielo? ¿Qué tan consciente soy de que estoy hecho para vivir eternamente?

 
     Realmente pensar y hablar de eternidad nos invita a tener puesta la mirada en que en esta vida somos peregrinos, y que es la gran Madre de Dios, quien nos ha precedido y nos señala el término del sendero: estar con  su amado Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Esto nos será posible, si somos fieles a su Palabra, a sus mandamientos, a su voluntad.

 
    Como hijos de Dios debemos saber que tenemos la libertad de elegir si queremos vivir la eternidad con o sin Dios, y sin duda, cuando aceptamos que estamos llamados a la vocación de la vida eterna con Dios, esto nos lleva a buscar y a permanecer en una constante preparación para que no nos suceda como el ladrón que entra a la casa a robar y sorprende, sino más bien como las vírgenes que permanecen prudentes, y que dicen “por si acaso” nos llega la noche y se nos acaba el aceite, “llevo un extra”, así pues cada uno de nosotros “por si acaso” y nos “sorprende” la muerte, ojalá que nos encontremos preparados espiritual y sacramentalmente para aceptarla y recibirla con alegría y gratitud, sabiendo que nuestro último deseo es ¡Por fin estar contigo, Jesús!

 
    CATOLIN nuestro paso por este mundo ha de ser sembrado de obras buenas y si vivimos siendo fieles a la fe recibida y confiamos en la misericordia de Dios, estaremos siempre preparados para recibir la recompensa, para recibir el cielo que se nos tiene prometido, aunque para conseguirlo esto implique comenzar a trabajar desde hoy.

 
    ¡Cuidemos el cielo que Jesús mismo nos ha ganado para cada uno de nosotros!
 
Si hoy te tocara o me tocara partir de este mundo, desde tu o mi realidad, como esposa, hija, madre, esposo, hijo, padre, ¿Cómo está realmente tu vida? ¿Está en orden? ¿Podrías partir sin ningún problema? O aún, ¿Queda alguna asignatura pendiente?

 
    Vivamos pues con la conciencia permanente de que todo lo que hacemos o dejamos de hacer configura nuestra salvación o condenación eterna, que estamos hechos por Dios para vivir con Él y en Él, en la eternidad, y que en cualquier momento moriremos, que estamos aquí sólo un instante y que este instante debe ser el inicio para consolidar nuestra eternidad con Dios desde aquí en la tierra. De que algún día moriremos, es lo único de lo que tenemos certeza y la Virgen María ya nos ha indicado el sendero.

 
    Que mi anhelo y tu anhelo sea que EL CIELO NO NOS LO QUITE NADA NI NADIE.
 
María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, asumida al Cielo, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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Alejandra Villegas

Lic. en Geografía., Lic. en Derecho, Jefa del área de redacción y estilo de CATOLIN...

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