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Una invitación de corazón
Xalapa, Ver. 18 Abril 20. 16:30 hrs.
Columnista de CATOLIN
Ing. Francisco Martínez

Ing. en Sistemas por el Tecnológico de Monterrey, Coordinador de la Comunidad "Nueva Jerusalén"
    Hay ocasiones en que tardamos para hacer algunas cosas.

   A veces uno piensa en que hay que esperar el momento oportuno y después de mucho, te das cuenta que las oportunidades en verdad van llegando y en ocasiones las has dejado pasar. Pero, a veces, experimentas que Dios dice: “No tardes más. El momento es ahora”. Este es el caso de esta columna.
 
    Hace un buen tiempo, al vivir la experiencia de una enfermedad, Dios me mostró que necesitaba vivir intensamente la vida que Él me otorgara en adelante.
 
    Luego, descubrí que eso de “vivir intensamente” puede tener varias interpretaciones, pero entendí que, en el sentido cristiano, lo importante es que cada día, cada minuto, cada instante, necesitaba vivirlo con tal fuerza, que pudiera experimentar que había aprovechado y no desperdiciado el gran regalo de la vida que Dios me daba. Por eso, esta columna se llama “Vivir intensamente para Dios”.
 
    He entendido que la vida es un regalo y no un derecho. Entendí que del pasado podemos aprender y que, al futuro, necesitamos verlo con esperanza.
 
    También aprendí que cada día, o, mejor dicho, cada instante del día de hoy es lo único que en verdad tenemos para vivir. Y es un regalo. Por eso le llamamos “presente”.
 
    Tengo muchas cosas que contarte sobre este vivir intenso, pero en este espacio, en este primer artículo, solo quiero hablarte sobre algunas oportunidades para vivir intensamente este tiempo:
 
    1.    Estamos en Semana Santa. Es la oportunidad de vivir con intensidad el misterio de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Es el tiempo litúrgico más importante de la Iglesia. Te invito a no dejar pasar estos días como si fueran un espacio más que llenar en la libreta de tu vida. Dios, hecho hombre, ha venido para anunciarnos la salvación (Jn 3,16).
 
    Quizá pienses que será una “Semana Santa de segunda” porque no podremos ir a los templos y tampoco podremos comulgar.

    A lo mejor no podremos estar de modo presencial en la Iglesia, pero eso no evita que quieras vivir intensamente esta Semana Santa y por eso te invito a orar conmigo diciendo a Dios:

    “Señor ayúdame para que esta sea la mejor semana Santa de mi vida. No sé, si el próximo año tendré esta oportunidad, pero hoy quiero vivirla intensamente para ti”.
 
    2.    Estás con tu familia. La mayoría de nosotros estamos conviviendo en casa tratando de salir lo menos posible por razones sanitarias.

    Esta es una gran oportunidad para reencontrarnos, de vivir juntos la Semana Santa a través de medios electrónicos, de jugar juntos, de ponernos de acuerdo para cosas triviales y para cosas importantes, de orar en familia, de dar gracias por el gran regalo de esta familia, que, aunque quizá imperfecta, es una gran bendición de parte de Dios. De amar a la esposa o esposo con todo y las huellas que han dejado los años. De entender a los hijos y amarlos como son, sin dejar de realizar la labor que tenemos encomendada como padres. Y los hijos también tienen la oportunidad de amar, respetar y comprender a sus papás (Ef 5, 23-31; 6,1-4). Te invito a adaptar estas oportunidades a la realidad de tu familia.
 
    3.    Por último, quiero darte una buena noticia: ¡Hoy estás vivo!

    Hay muchos que no pueden decir lo mismo. Hay gente que no ha sido tan afortunada como tú.  Algunos parece que viven, pero la corriente del mundo, las seducciones del placer, poder y tener los hacen esclavos y solo viven para satisfacer las exigencias de los falsos dioses que nos hemos construido como los modernos becerros de oro a los que rendimos culto, muchas veces sin darnos cuenta. Tú estás invitado a vivir eternamente.

    El cielo empieza aquí. Desde aquí empiezas a morir o desde aquí, diría Santa Teresita del Niño Jesús, puedes compartir con otros tu “cielo”.

    Nadie sabe cuánto tiempo le ha dado Dios en su reloj de vida. Nadie sabe si este será el último día o hay por delante muchos años de existencia.

    Dicen algunos: “Ya me arrepentiré cuando me esté muriendo”. La pregunta es: ¿Y si no hay tiempo para eso? Si te confías y crees que el Señor va a tardar, quizá Dios llegue en el momento menos esperado” (Lc 12,45).

    Pero si eliges vivir el cielo desde aquí en la Tierra. Si eliges vivir intensamente para Dios, entonces, si el Señor llega pronto estarás preparado y gozarás del cielo prometido, pero si tarda, habrás vivido muy bien durante mucho tiempo, y cuando el final llegue, habrás de sonreír agradecido por todo el bien con el cual Dios te ha permitido vivir en esta tierra antes de ir a la patria celestial.
           
   Te invito a aprovechar estas oportunidades. Mañana no sabemos si las tendremos, pero hoy, en este tiempo de crisis sanitaria y quizá económica, Dios nos da lo necesario para vivir intensamente cada día de nuestra vida. La pregunta, desde el fondo del corazón de Jesucristo es: ¿Aceptas la invitación? Dios te bendiga.
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