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Sacerdote ofrece 8 claves para ser obedientes como San José
- La reflexión del P. Pulido se centró en la Carta Apostólica Patris corde (Corazón de padre).

Por: Alejandra Villegas
CATOLIN
Imagen referencial. Foto tomada de: cathopic

Xalapa, Ver. 15 Feb 21. 15:10 Hrs.- (CATOLIN).- En el marco del Año de San José, el P. Ronal Pulido Martínez, docente y formador del Seminario Intermisional San Luis Beltrán (Colombia) y evangelizador en dos canales de YouTube, explicó cómo fue la obediencia de San José y ofreció consejos para imitar esta virtud en la vida diaria.

    La reflexión del P. Pulido se centró en el tercer punto titulado “Padre en la obediencia”, de la Carta Apostólica Patris corde (Corazón de padre).
 
    Dicha Carta fue escrita por el Papa Francisco por los 150 años de la declaración de San José como patrono de la Iglesia universal.

    Asimismo, convocó el Año de San José del 8 de diciembre de 2020 al 8 de diciembre de 2021. Las ocho claves son:

    1. Ejercitar la escucha de nuestra conciencia

     En dialogo con ACI Prensa el P. Pulido dijo que así “como lo hizo con la Santísima Virgen María y con San José”, a todos “en su momento Dios le revela cuál es su voluntad”, y explicó que la forma en que lo comunica es a través de la conciencia que nos ha regalado. Sin embargo, a veces las personas “nos hacemos los de la vista gorda” y “nos cuesta aceptar y acoger la voluntad de Dios”.
 
    Con la finalidad de explicar cómo ejercitar la conciencia dijo que “Dios todos los días nos está hablando a través de la conciencia, pero si no hacemos ese ejercicio de escucharla, la conciencia pasa desapercibida y nos perdemos la oportunidad de escuchar la voluntad de Dios y poderla obedecer”.
 
    Lo primero que hay que hacer es interesarse por conocer qué es la conciencia: “Es el Sagrario donde Dios habla al hombre”.

    Luego, hay que llevar catequesis y hacer oración, pues “cuando hacemos silencio y meditamos, la conciencia se empieza a escuchar. Cuando empiezas a orar cierras la puerta del bullicio del mundo y te abres a ese lugar íntimo donde” Dios habla al corazón.
 
    Finalmente se debe seguir la “sugerencia del Espíritu Santo dentro de nosotros”.

    2. Reconocer que Dios nos revela su voluntad en lo sencillo

    El P. Pulido dijo que es importante tener una mayor “actitud de fe” para aprender a escuchar y ver a Dios en las cosas sencillas de la vida como lo hizo San José. Compartió que si bien el santo habría “podido exigir algo más contundente para creer”, como la aparición de un ángel al igual que a la Virgen María o la aparición majestuosa de Dios en el Monte Sinaí, él creyó en algo “sencillo y ordinario” como son los sueños.

    Explicó que “una forma muy natural de Dios de revelarse a los israelitas” era a través de los sueños, aunque hoy en día eso ya “no es lo común”. En el libro del Eclesiástico se nos dice: “Tengan cuidado con los sueños, porque muchos se han perdido, pero sean atentos porque algunos sueños pueden venir de Dios”.

    “Dios nos habla en las cosas sencillas o comunes, no tenemos que esperar que ocurra algo grande”. Por ejemplo, Dios nos habla en “un consejo que nos hizo un amigo, un plan que yo tenía y se desbarata; es decir, cosas sencillas que parecieran accidentes, pero no lo son”, dijo.

    “Parecía un accidente que cuando Jesús iba a nacer [José y María] tienen que hacer este viaje tan sencillo a causa de un censo”, pero esto era parte fundamental del plan de Dios.
 
    Finalmente alentó a “tener más fe” para poder reconocer su voluntad en el acontecer diario y saber “discernir” lo que viene de Dios; es decir, elegir lo que no va en contra de mis valores o de Dios.

    3. Ser prontos y disponibles al obedecer

    “El Papa Francisco nos enseña cómo San José en cuatro momentos concretos escucha la voluntad de Dios a través de los sueños. En el primer sueño Dios le revela que no tema en tomar a María como esposa, porque el Niño que lleva en su vientre es obra del Espíritu Santo”.

    “Después, en otro sueño, Dios también lo guía para que huyan a Egipto y así puedan estar libres del peligro de muerte para el Niño”.
 
    Luego, le comunica a José que ya es tiempo de volver a Nazaret y lo guía para que regrese “porque allí estarán más seguros”.

 
    Siguiendo esta línea el P. Pulido aseguró que “San José nos invita a la prontitud. En los cuatro momentos San José fue disponible a obedecer la voluntad de Dios. Debemos ser como San José, prontos a la voluntad de Dios y saber escuchar esa voluntad de Dios en las cosas sencillas de la vida”.
 
    4. Recordar que al obedecer dejamos que Jesús crezca
 
    En este punto el P. Pulido recordó que San José es un “gran ejemplo en la obediencia para todos nosotros los cristianos, por su prontitud para obedecer su misión de ser padre adoptivo de Jesús”.
 
    Dijo que como propone el Papa Francisco, San José va a ser un padre ejemplar “siendo pronto en la obediencia”.
 
    “Todos nosotros estamos llamados a imitar esas virtudes de San José, porque también hemos sido llamados a ser padres de Jesús. Cada vez que celebramos la Navidad, Jesús se nos da, nace en nuestros hogares, en nuestros corazones, pero no nace grande” y “ese es el misterio de Dios Niño que llega a nuestras vidas”.

    Destacó que “la misión de todo cristiano es cuidar y hacer crecer a ese Niño.
Como dice San Juan el Bautista: ‘Conviene que Él crezca y que nosotros vayamos disminuyendo’. Con esa  virtud de la obediencia garantizamos que Jesús, ese tesoro que llevamos en vasijas de barro, estará a salvo”.
 
    5. Ser íntegros: obedecer a Dios y a las leyes civiles
 
    En este punto señaló que “la obediencia de San José es una obediencia íntegra, porque abarca la totalidad de la existencia: no solo intenta ser obediente con Dios sino que es obediente también con las autoridades civiles”.
 
    Enfatizó que “San José acoge el censo que se ha decretado para toda la comarca” y que “al obedecer a las autoridades civiles, San José hace también la voluntad de Dios, incluso hace que las profecías se cumplan”, como el nacimiento de Jesús en Belén o el volver a Nazaret.
 
    “San José nos ofrece un ejemplo de que la obediencia debe ser integral en todos los aspectos de mi vida, no solo en los aspectos de fe, sino en todos los aspectos civiles, incluso en la amistad de la vida cotidiana, pues la obediencia debe estar a tal punto arraigada en nuestro corazón que nos resulte fácil obedecer todo lo que se nos proponga en la vida cotidiana”.

    “El plan de salvación está enfocado en la obediencia. Una definición sencilla de santidad es obedecer la voluntad de Dios”. La obediencia es la virtud reina dentro de las virtudes cristianas “que Dios quiere en los cristianos”, por ello, recomendó leer la vida de los santos que cultivan la obediencia.

    6. Recordar que al obedecer somos precursores de la fe

    En el diálogo agregó que “San José es propuesto por el Papa Francisco como aquel que educó a Jesús en la obediencia”.

    Por ejemplo, “podemos llegar a escuchar de labios de Jesús en el Huerto de Getsemaní: ‘Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya’, porque Jesús aprendió de su Padre San José a obedecer. Escuchamos de los labios de Jesús palabras como: ‘Mi alimento es hacer la voluntad del Padre’; es decir, obedecer. Todo eso lo aprendió en casa, también lo aprendió de la Virgen”.
 
    “Así que cuando somos obedientes no solo estamos agradando a Dios, sino que estamos educando a los que vienen detrás de nosotros. Somos precursores de la fe para nuestros hijos y para nuestros amigos cuando somos personas obedientes”, señaló.

    7. Recordar siempre que al obedecer volvemos al Paraíso

    El P. Pulido dijo que algo que nos puede ayudar mucho a desarrollar la virtud de la obediencia es el “recordar constantemente que cuando obedecemos volvemos al Paraíso”.

    Fuimos expulsados del Paraíso “porque nuestros primeros padres desobedecieron”, “pero cuando un hijo de Dios obedece, entonces volvemos al Paraíso, estamos volviendo a ese estado original en el que Dios nos ha creado”.
 
    Detalló que “los santos han usado frases cortas que le han dado fuerza a su vida. A veces una jaculatoria, a veces un pensamiento sencillo” que repetimos constantemente. Por ejemplo, recordó que cuando San Pablo Miki y los mártires de Japón estaban muriendo ellos repetían la jaculatoria: “Jesús, María”.
 
    Para el P. Pulido, recordar que al obedecer vamos al paraíso “sería un pensamiento sencillo para alimentar todo los días y que nos ayudaría mucho a obedecer”. Asimismo, dijo que cualquier persona también puede crear una jaculatoria, por ello; sugirió la siguiente: “Padre hazme obediente como tu Hijo”.

    8. ¿Cómo desarrollar la virtud de la obediencia en la familia?
 
    El P. Pulido recomendó a las familias dos claves concretas para que puedan desarrollar la virtud de la obediencia desde sus roles de esposos e hijos.
 
    Cuando Dios, a través del ángel, le dice a José: “Tómala por esposa, porque [el Hijo que lleva en su vientre] es obra del Espíritu Santo”, San José “movido por el amor que tiene a su esposa obedece a Dios inmediatamente”. El amor lo mueve a no denunciarla, ni repudiarla, “pese a que todo apuntaba a que María le había engañado”, agregó.
 
    De igual modo, “el amor que está fuerte en la pareja lleva a obedecer fácilmente a Dios y al otro. La relación de pareja implica obedecer a la pareja. En muchas ocasiones se trata del consejo o sugerencia que la esposa le hace el esposo. Entonces, ¿qué es lo que va a lograr que entre esposos obedezcan a Dios y puedan vivir la obediencia en el hogar? Que el amor este fuerte”.
 
    “Yo invitaría a las parejas a fortalecer el amor para que obedecer sea muy fácil. Obedecemos muy fácil a quien amamos mucho, pero nos cuesta obedecer a la persona que no le tenemos demasiado afecto. Entonces, cultivar el amor esponsal facilitaría mucho el obedecer”, puntualizó.
 
    En el caso de los hijos, es usual que les cueste mucho obedecer, por ello, dijo el P. Pulido que “la invitación que nos hace San José es ser prontos. A veces pensamos mucho para obedecer y el pensar y esperar mucho dificulta la obediencia. Como quien tiene que  lanzarse a la piscina para aprender a nadar, si lo piensa mucho va a terminar por llenarse de miedo y no hacerlo”.  
 
    “Entonces, yo creo que para los hijos la prontitud al obedecer es la clave. Los papás saben bien lo que están pidiendo y cuando somos más prontos y decididos a obedecer, se nos va a ser más fácil [desarrollar esta virtud] que cuando damos muchos rodeos y vueltas para obedecer”, concluyó.

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