Revista médica realizó una profecía sobre el aborto - CATOLIN

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Vida y Familia > 2020 > Septiembre
Revista médica de hace más de 50 años realizó una profecía sobre el aborto
- Nueva York aprobó el mismo año la legalización del aborto hasta el sexto mes, siendo la autorización más permisiva hasta el momento.
- San Juan Pablo II señaló 25 años después el contraste entre la “cultura de la vida” y la “cultura de la muerte”, y como la segunda crecía aceleradamente en el mundo.

Por: Jessica De la Cruz
CATOLIN
Imagen referencial. Foto tomada de: Pixabay

Xalapa, Ver. 29 Sep 20. 08:00 Hrs.- (CATOLIN).- La revista “The Western Journal of Medicine” en una editorial de 1970 acepta que todo el mundo sabe realmente” cuándo comienza la vida y que sería necesaria la “gimnasia semántica” para negarlo.

    En su artículo titulado “A New Ethic for Medicine and Society” (Una nueva ética para la medicina y la sociedad), la revista dirigida a los profesionales en el campo de la medicina profetizó que únicamente por medio de la “gimnasia semántica” se puede excusar algo obvio.

    En el año de 1967 California había ampliado las bases sobre el aborto. En 1970, tres años antes de Roe vs. Wade, las “luchas” para despenalizar el aborto habían llegado a su apogeo.
 
    Para la fecha de la publicación del artículo, Nueva York había aprobado en mayo la autorización sobre el aborto más permisiva hasta el momento en los Estados Unidos, donde se legalizaba el aborto hasta las 24 semanas (sexto mes) del embarazo. La aprobación en Nueva York facilitó conseguir que se legalizara el aborto en las legislaturas de otros estados durante los siguientes tres años.
 
    Por su parte los movimientos defensores de la vida continuaron con su labor durante el mismo tiempo, logrando también victorias en las legislaturas estatales y referéndums; lo cual es probable que el autor del artículo no haya sabido.

    Sin embargo, tres años más tarde la Corte Suprema impuso la ley sobre el aborto durante los nueve meses del embarazo en todos los estados.

    El autor antecede lo que 25 años más tarde el Papa San Juan Pablo II señalaría en su encíclica “Evangelium Vitae” (1995) realizando un contraste entre una “cultura de la vida” y una “cultura de la muerte”.

    La editorial explica la existencia de dos éticas que se encuentran en competencia por una aceptación social, más que simplemente por la medicina.
 
    En esos años dominaba una ética denominada la “santidad de la vida”, la cual rescataba la importancia por todas y cada una de las vidas humanas. Nathional Catholic Register comenta al respecto que “Esa ética disfrutó de ‘la bendición de la herencia judeocristiana y ha sido la base de la mayoría de nuestras leyes y gran parte de nuestra política social’. Fomentó un espíritu dentro de la medicina que hizo que los médicos ‘trataran de preservar, proteger, reparar, prolongar y mejorar cada vida humana’ que estaba bajo su cuidado profesional”.
 
    Esa “santidad de la vida” aún dominaba en la sociedad, sin embargo, poco a poco estaba perdiendo importancia, y comenzaba a ser suplida por una ética de “calidad de vida”, en la cual no todas las vidas son iguales, y no todas las vidas importan.
 
    En el artículo de la revista se reconocían inclinaciones que suscitaban esta “nueva ética”. Por ejemplo, Paul Ehrlichs publicó en 1968 “La explosión demográfica”, y dos años más tarde, el año de 1970 se conocería como la era del “crecimiento demográfico cero”. En dos años la diferencia de nacimientos, muertes y migración fue cero.
 
    El progreso tecnológico había permitido realizar cosas que antes nunca fueron posibles; sin embargo, fomentaba una “calidad de vida” preocupante, pues la suma cero en el crecimiento demográfico, significaba que más vidas atentaban contra el estilo de vida al cual estaban acostumbrados o al que anhelaban tener.

    El artículo declara la profecía del tema “anti-niño” de esta nueva ética: el aborto. “El proceso de erosionar la vieja ética y sustituir la nueva ya ha comenzado. Puede verse más claramente en el cambio de actitudes hacia el aborto humano ", señaló el autor, quien también efectuó su análisis a la situación que estaban viviendo en ese momento:
 
    “Dado que la vieja ética aún no ha sido completamente desplazada, ha sido necesario separar la idea del aborto de la idea de matar, que sigue siendo socialmente aborrecible. El resultado ha sido una curiosa evitación del hecho científico, que todo el mundo realmente sabe, de que la vida humana comienza en la concepción y es continua, ya sea intrauterina o extrauterina hasta la muerte. La muy considerable gimnasia semántica que se requiere para racionalizar el aborto como cualquier otra cosa que no sea quitar una vida humana sería ridícula si no se presentara bajo auspicios socialmente impecables. Se sugiere que esta especie de subterfugio esquizofrénico es necesario porque mientras se acepta la nueva ética, la antigua aún no ha sido rechazada”.
 
    Han pasado ya 50 años, y actualmente es poco probable que nos encontremos con alguna revista habitual que admita que “todo el mundo sabe realmente” cuándo comienza la vida y que sería necesaria la “gimnasia semántica” para negarlo.

    El Papa San Juan Pablo II se percató del avance que tenía esta “nueva ética” hace 25 años, haciéndole referencia en su advertencia sobre la “cultura de la muerte” y cómo crecía aceleradamente en el mundo.

    Por su parte, el polémico caso de Roe vs. Wade, que dio lugar a la aprobación del aborto en los Estados Unidos, involucró al entonces juez de la Corte Suprema Harry Blackmun, quien en su discurso explicó el significado de ‘persona’ utilizando una metodología intratextual, en vez de investigar el significado del término presente en la Constitución de 1968.
 
    “La palabra ‘persona’ garantiza el debido proceso y la misma protección a todos los miembros de la especie humana”, señala la Decimocuarta Enmienda de la Constitución según Joshua Craddock en su artículo para la revista Harvard “Law Journal and Public Policy”.
 
    En su momento Daniel Callahan, perteneciente al primer instituto de bioética del mundo, el “Hastings Center”, aceptó que “la bioética contemporánea surgió no porque faltara una ética médica, sino porque estaba demasiado ligada a la tradición católica de la ‘santidad de la vida’”.

    Existen aún gran cantidad de médicos estadounidenses que se rehúsan a practicar abortos, sin embargo, aún hay dificultades. Tengamos presentes las palabras de Edmund Burke: “el mal triunfa cuando los hombres y mujeres buenos no hacen nada”.

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