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Internacional > 2021 > Marzo
La Iglesia Católica no puede bendecir uniones homosexuales, señala Vaticano
- La iniciativa a introducir bendiciones litúrgicas a parejas del mismo sexo forma parte de un impulso más amplio para cambiar las enseñanzas de la Iglesia universal.

Por: Alejandra Villegas
CATOLIN
vaticano. Foto tomada de: Pixabay

Xalapa, Ver. 16 Mar 20. 15:10 Hrs.- (CATOLIN).- La Congregación para la Doctrina de la Fe rechazó que la Iglesia disponga de poder para impartir la bendición a uniones de personas del mismo sexo, asimismo declaró “ilícita toda forma de bendición que tienda a reconocer” dichas uniones.
 
    La Congregación lo indicó en un “responsum” (respuesta) -texto oficial- firmado por el prefecto, Cardenal Luis Ladaria, con fecha del 22 de febrero y difundido este lunes 15 de marzo, al “Dubium” (duda) que planteó la pregunta: “¿La Iglesia dispone del poder para impartir la bendición a uniones de personas del mismo sexo?” a la cual la Congregación dio como respuesta una “Negativa”.
 
    En la nota explicativa al “Responsum” se explica que “en algunos ambientes eclesiales se están difundiendo proyectos y propuestas de bendiciones para uniones de personas del mismo sexo”, refiriéndose a la reciente propuesta de algunos prelados alemanes.
 
    En este contexto el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que “no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo”.
 
    Asimismo, la nota vaticana reconoce que “no pocas veces, estos proyectos están motivados por una sincera voluntad de acogida y de acompañamiento de las personas homosexuales, a las cuales se proponen caminos de crecimiento en la fe”, de manera que “no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo”.
 
    “La presencia en tales relaciones de elementos positivos, que en sí mismos son de apreciar y de valorar, todavía no es capaz de justificarlas y hacerlas objeto lícito de una bendición eclesial, porque tales elementos se encuentran al servicio de una unión no ordenada al designio de Dios”, añade el “Responsum”, “ya que las bendiciones sobre personas están en relación con los sacramentos, la bendición de las uniones homosexuales no puede ser considerada lícita, en cuanto sería en cierto modo una imitación o una analogía con la bendición nupcial, invocada sobre el hombre y la mujer que se unen en el sacramento del Matrimonio”.
 
    Asimismo, enfatiza las palabras expresadas por el Papa Francisco en Amoris laetitia: “No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”.
 
    Asimismo, el texto de la Congregación para la Doctrina de la Fe señala que las bendiciones pertenecen “al género de los sacramentales, definidos en la Constitución Sacrosanctum Concilium como “signos sagrados creados según el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se expresan efectos, sobre todo de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida”.
 
    Se hace hincapié también en que el Catecismo de la Iglesia Católica especifica que “los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella”.
 
    Expresa que mediante las bendiciones la Iglesia “invita a los hombres a alabar a Dios, los anima a pedir su protección, los exhorta a hacerse dignos, con la santidad de vida, de su misericordia”, como el Ritual Romano lo puntualiza, y en donde también se explica que las bendiciones “instituidas imitando en cierto modo a los sacramentos, significan siempre unos efectos, sobre todo de carácter espiritual, pero que se alcanzan gracias a la impetración de la Iglesia”.
 
    En consecuencia, “para ser coherentes con la naturaleza de los sacramentales, cuando se invoca una bendición sobre algunas relaciones humanas se necesita –más allá de la recta intención de aquellos que participan– que aquello que se bendice esté objetiva y positivamente ordenado a recibir y expresar la gracia, en función de los designios de Dios inscritos en la Creación y revelados plenamente por Cristo Señor”.
 
    Esto sustenta, por tanto, que, “son compatibles con la esencia de la bendición impartida por la Iglesia solo aquellas realidades que están de por sí ordenadas a servir a estos designios”.
 
    Sin embargo, “la declaración de ilicitud de las bendiciones de uniones entre personas del mismo sexo no es, por tanto, y no quiere ser, una discriminación injusta, sino reclamar la verdad del rito litúrgico y de cuanto corresponde profundamente a la esencia de los sacramentales, tal y como la Iglesia los entiende”.
 
    Por otro lado, en esta misma línea, se explica que “la respuesta al dubium propuesto no excluye que se impartan bendiciones a las personas individuales con inclinaciones homosexuales, que manifiesten la voluntad de vivir en fidelidad a los designios revelados por Dios, así como los propuestos por la enseñanza eclesial, pero declara ilícita toda forma de bendición que tienda a reconocer sus uniones”.
 
     El “Responsum” concluye explicando que “por estos motivos, la Iglesia no dispone, ni puede disponer, del poder para bendecir uniones de personas del mismo sexo en el sentido anteriormente indicado”, y señala que el Papa Francisco ya fue informado del contenido del “Responsum” y dio su asentimiento.
 
     Entre los obispos alemanes que hasta el momento han expresado públicamente su respaldo a la bendición de uniones entre personas del mismo sexo en la Iglesia católica se encuentran el Arzobispo de Munich y Freising, Cardenal Reinhard Marx; el Obispo de Limburgo, Mons. Georg Bätzing; el Obispo de Osnabrück, Mons. Franz-Josef Bode; y el Obispo de Dresde-Meissen, Mons. Heinrich Timmerervers.
 
    La iniciativa a introducir bendiciones litúrgicas a parejas del mismo sexo forma parte de un impulso más amplio para cambiar las enseñanzas de la Iglesia universal en varias cuestiones

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