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¡Viva Cristo Rey!
Xalapa, Ver. 22 Nov 20. 19:10 hrs.
Columnista de CATOLIN
El grito de ¡Viva Cristo Rey! trae consigo muchos recuerdos, no era sólo un grito de batalla sino el reflejo de un convencimiento interno, porque durante la persecución religiosa en México, en los años 20’s, muchos católicos se mantuvieron fieles en su adhesión a Cristo y a su Iglesia, sin renunciar a su fe, a pesar de que fueron perseguidos, apresados y torturados.

    Este grito fue lo último que dijeron, antes de ser asesinados, mártires como el Patrono de los Laicos mexicanos, el Beato Anacleto González Flores, que días pasados recordamos y el Beato Miguel Agustín Pro, que recordaremos este lunes, Dios mediante, así como muchos otros mártires que no dudaron en derramar su sangre por Aquel que la derramó primero por cada uno de nosotros.

    En esta Pluma de Fe, quiero compartir contigo dos aspectos que resalto del grito ¡Viva Cristo Rey! pues este nos señala el reconocimiento del Reinado de Cristo vivo y entre nosotros.
 
    1. Cristo es Rey
 
    Como cristianos nos corresponde reconocer que Cristo es Rey y que su Reino es un Reino de Justicia, de amor y de paz. “Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz"(Jn 18, 37).
 
    2. Su trono es una cruz
 
    La mayor conquista del reinado de Cristo ha sido y es su muerte en la cruz, esta es nuestra bandera. Su corona es de espinas y su cetro la lanza que traspasó su costado. Dice el Papa Francisco: “Jesús se ha revelado como Rey en la Cruz. Quien mira la Cruz de Cristo no puede dejar de ver la sorprendente gratuidad del amor… un amor que permanece firme e íntegro, también frente al rechazo, y que parece como el cumplimiento de una vida gastada en el total ofrecimiento de sí mismo a favor de la humanidad…”.
 
    Estos aspectos, lo entendieron a lo largo de la historia muchos mártires. En ellos había una conciencia clara de que el reinado de amor de Cristo debía ser instaurado, aun a costa de su propia vida. Igualmente, la fe de los mártires es una fe probada, como atestigua la sangre que por ella han derramado. Convencidos pues, de que "la vida es Cristo, y la muerte una ganancia" (Flp 1, 21).

    A propósito de que el día de hoy estamos celebrando a Cristo Rey, una fiesta instituida después de la primera guerra mundial, como respuesta a la secularización, ateísmo y comunismo, estamos invitados a:
 
    1. Asumir que Él es el Rey

    Si de verdad asumimos que es Él el Rey, debemos hacerlo con el compromiso de vivir lo que proclamamos y de darle a Cristo el lugar que se merece en nuestra vida; sólo así podremos continuar extendiendo ese reinado de amor por todo el mundo.
 
    2. Buscar que reine su voluntad
 
Luego de asumir que Él es el Rey, debemos buscar que reine su voluntad a costa de la nuestra. Esta ha de obedecer a las leyes y preceptos divinos, es decir, lo que en resumidas cuentas consiste en el cumplimiento del Santo Evangelio, sólo el cumplimiento de este nos llevará a poder ser un día bienaventurado, asumiendo que la cruz es parte de la vida del cristiano.  
 
    3. Permitir que Él reine en nuestros corazones

No debemos de tener miedo que Cristo sea quien reine en nuestro corazón para poder vivir el mandamiento nuevo del amor (Jn 13, 34). Si evitamos que nuestro corazón se endurezca, entonces tendremos un corazón de carne que encarnará el nuevo mandamiento, mismo que será traducido en unidad, respeto, servicio y ayuda al prójimo. Si Cristo reina en nuestros corazones podremos mostrar un amor vivido, muchas veces de manera heroica, dentro de la misma familia y fuera de ella; y que, a ejemplo de Él y de muchos mártires, está siempre dispuesto a perdonar, viviendo siempre a la luz de la verdad.
 
    Vivir plenamente nuestra entrega fiel a Cristo, y por amor a Él a todos los hombres, implica muchos sacrificios y renuncias. No obstante, Cristo estará siempre dispuesto a darnos la fortaleza necesaria, bien lo advierte San Agustín que, “Todos los tiempos son de martirio", pues, "todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución" (2 Tim 3, 12).
 
    Decir ¡Viva Cristo Rey! puede ser que nos suponga persecución, deshonor e incluso la muerte, pero nos supondrá también la vida. La lección de los mártires es que lo perdieron todo para ganarlo todo, para ganar lo que de verdad importa: LA VIDA ETERNA.
 
    Que, como fieles testigos auténticos de la verdad, Cristo Rey, reine en cada uno de nosotros y en nuestros corazones para que resuene con valentía y fidelidad nuevamente, en medio de todo, evitando negar nuestra fe, el grito de ¡VIVA CRISTO REY! para continuar extendiendo ese reinado de amor.
 
REINE JESÚS POR SIEMPRE, REINE SU CORAZÓN, EN NUESTRA PATRIA,
EN NUESTRO SUELO, ES DE MARÍA LA NACIÓN.
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Alejandra Villegas

Lic. en Geografía., Lic. en Derecho, Jefa del área de redacción y estilo de CATOLIN...

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